El costo de asistir al Mundial 2026 en Estados Unidos se ha convertido en uno de los temas más polémicos a pocas semanas del inicio del torneo, con precios que superan ampliamente ediciones anteriores y generan preocupación sobre el acceso para los aficionados.
El presidente Donald Trump criticó abiertamente los valores actuales, señalando que incluso él evitaría pagar esas cifras. “No conocía esa cifra”, dijo tras conocer que algunas entradas superan los $1,000. “Sin duda me gustaría estar allí, pero, para ser sincero, tampoco lo pagaría”.
Los datos reflejan un fuerte incremento. La entrada más económica para el debut de Estados Unidos ronda los $1,120, mientras que otras localidades alcanzan los $2,735. Para semifinales, los precios escalan hasta $11,130, y en la final el promedio se sitúa cerca de $13,000, muy por encima de los $1,600 registrados en 2022. Incluso, algunas localidades premium han llegado a $32,970, triplicando valores previos .
Precios elevados y presión política
Trump también advirtió sobre el impacto social de estos costos, especialmente para votantes de clase trabajadora. “Si la gente de Queens y Brooklyn y todos los que apoyan a Donald Trump no pueden ir, me sentiría decepcionado”, afirmó. Y agregó: “Me gustaría que la gente que votó por mí pudiera asistir”.
A pesar de las críticas, el mandatario reconoció el éxito comercial del evento. “Sé que ha sido un éxito rotundo”, aseguró. “Ha batido todos los récords. Nunca habían visto nada igual”, en referencia a los más de 5 millones de boletos vendidos.
Desde el Congreso también surgieron cuestionamientos. Legisladores señalaron: “Nos preocupan profundamente los informes que indican que la FIFA está utilizando precios poco transparentes, reglas cambiantes y prácticas potencialmente engañosas que dificultan el acceso de los aficionados a las localidades”.
FIFA defiende el modelo en medio de alta demanda
Ante la presión, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió la estrategia de precios basada en el mercado. “Tenemos que analizar el mercado”, explicó. “Estamos en el mercado del entretenimiento más desarrollado del mundo, así que tenemos que aplicar las tarifas del mercado”.
Infantino también argumentó que la reventa influye en el encarecimiento. “En Estados Unidos también está permitido revender las entradas, así que si se venden a un precio demasiado bajo, estas se revenderán a un precio mucho más alto”.
El directivo subrayó la magnitud del interés global: “Estamos hablando de la Copa del Mundo”, recordando que existen alrededor de 500 millones de solicitudes de boletos.
Sin embargo, el alto costo comienza a mostrar efectos en otras áreas. Aunque las ventas de entradas son sólidas, el sector hotelero reporta menor demanda de la esperada, con cerca del 80% de los hoteles por debajo de previsiones iniciales.
Para millones de hispanos en EE.UU., muchos de ellos aficionados al fútbol, estos precios representan una barrera significativa. El torneo, que se perfila como un éxito financiero de hasta $30,000 millones, enfrenta así un desafío clave: equilibrar rentabilidad con accesibilidad en uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
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