Coca-Cola llevó a un tribunal federal de apelaciones una disputa tributaria que podría costarle hasta $20,000 millones, en uno de los casos fiscales corporativos más relevantes de los últimos años en Estados Unidos.
El conflicto enfrenta a la compañía con el Servicio de Impuestos Internos (IRS) por la forma en que distribuyó y declaró ganancias entre su matriz estadounidense y varias subsidiarias extranjeras entre 2007 y 2009.
En el centro de la controversia se encuentra el uso de acuerdos de precios de transferencia vinculados a la explotación internacional de activos intangibles como marcas, fórmulas y propiedad intelectual.
La empresa sostiene que sus operaciones se ajustaron a un acuerdo alcanzado con el IRS en 1996, bajo una metodología que definía cómo repartir los beneficios generados fuera de Estados Unidos. Sin embargo, la autoridad fiscal argumenta que ese entendimiento no garantizaba la aplicación permanente del esquema utilizado por la compañía.
En 2020, el Tribunal Fiscal de Estados Unidos falló a favor del IRS, concluyendo que la estructura empleada por Coca-Cola trasladaba una parte excesiva de las ganancias a jurisdicciones con menores cargas tributarias. Como resultado, la empresa pagó cerca de $6,000 millones en impuestos e intereses.
La apelación actual podría tener implicaciones mucho mayores. Debido a que Coca-Cola continuó utilizando el mismo método en años posteriores, analistas estiman que una derrota definitiva podría generar obligaciones adicionales cercanas a $14,000 millones correspondientes al período 2010-2025.
El caso es seguido de cerca por multinacionales con operaciones globales, ya que podría influir en futuras disputas sobre precios de transferencia y tributación internacional. Para los inversionistas, el resultado también será clave para evaluar el impacto potencial sobre el flujo de caja, la deuda y la capacidad de la compañía para mantener sus dividendos.
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