El oro y la plata cerraron el martes con fuertes pérdidas, presionados por el temor a que la Reserva Federal adopte una política monetaria más restrictiva durante el año. La caída se produjo en medio de una venta global de acciones tecnológicas que también golpeó a los metales preciosos.
Los futuros del oro retrocedieron 1.3% y terminaron en $4,149.40 por onza, mientras que la plata bajó más de 5% hasta $62.07 por onza. El movimiento refleja un cambio en el ánimo de los inversionistas, que ahora evalúan con mayor cautela los activos que no generan rendimiento.
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El oro suele ganar atractivo en periodos de tensión geopolítica, pero ese papel de refugio ha perdido fuerza desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero. La presión aumentó después de que la Reserva Federal, bajo la presidencia de Kevin Warsh, enviara una señal más dura sobre las tasas de interés.
Un escenario de tasas más altas reduce el atractivo del oro frente a instrumentos que sí pagan intereses, como los bonos del Tesoro. Esa expectativa también llevó a varios bancos de Wall Street a revisar sus proyecciones para el metal.
Bank of America considera ahora menos probable que el oro alcance los $6,000 por onza, debido a un entorno inflacionario que podría mantener a la Fed en una postura restrictiva. Deutsche Bank también ajustó su visión y proyectó el oro en $4,300 para el tercer trimestre si las tasas se mantienen estables, aunque advirtió que varias alzas podrían llevarlo hacia $3,800.
Para inversionistas minoristas, incluidos muchos hispanos en Estados Unidos que usan metales como cobertura, el mensaje es claro: las tasas vuelven a dominar el mercado.
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