El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió no renovar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), una medida que abre una nueva etapa en la relación comercial de Norteamérica. En lugar de extender el acuerdo vigente, la Casa Blanca buscará negociar tratados bilaterales independientes con cada uno de sus dos principales socios comerciales.
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¿Qué significa que Estados Unidos no renovará el T-MEC?
La decisión se produjo al vencer el plazo para la revisión obligatoria del tratado. Durante la reunión virtual entre los tres países, Estados Unidos comunicó que no aceptaría renovar el T-MEC en su forma actual.
El representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, explicó que el acuerdo continuará vigente mientras se desarrollan las negociaciones o hasta que sea rescindido formalmente. La administración Trump sostiene que el tratado presenta “deficiencias” que deben corregirse y busca reducir los déficits comerciales que mantiene con México y Canadá.
Según funcionarios de la Casa Blanca, el objetivo es negociar acuerdos comerciales separados con ambos países, con una vigencia de hasta diez años. La próxima ronda de conversaciones bilaterales con México está prevista para la semana del 20 de julio.
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¿Cómo podría afectar esta decisión a empresas y consumidores?
El T-MEC fue negociado durante el primer mandato de Trump como sustituto del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Entró en vigor el 1 de julio de 2020 y, bajo sus términos actuales, permanecería vigente hasta 2036.
México y Canadá continúan siendo los principales socios comerciales de Estados Unidos. En 2024, Canadá y México fueron los mayores destinos de las exportaciones estadounidenses, mientras que México se consolidó como el principal proveedor de importaciones hacia Estados Unidos.
La decisión añade incertidumbre para empresas que dependen de las cadenas de suministro integradas entre los tres países, especialmente en sectores como el automotriz, manufacturero, agrícola y tecnológico. También podría influir en futuras inversiones mientras se definen las nuevas reglas comerciales.
Para la comunidad hispana en Estados Unidos, el desarrollo de estas negociaciones será especialmente relevante. Millones de empleos dependen del comercio con México y Canadá, mientras que pequeños empresarios, importadores y consumidores podrían verse afectados por cambios en aranceles, costos de producción y precios de bienes de consumo si las conversaciones modifican las condiciones actuales del comercio regional.
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