La eliminación de Croacia del Mundial dejó una de las jugadas más polémicas del torneo. Un gol de Josko Gvardiol que parecía enviar el partido contra Portugal a la prórroga fue anulado tras la intervención del VAR, apoyado por la tecnología conocida como “Snicko”, un sistema capaz de detectar si un jugador tocó el balón incluso cuando las imágenes no son concluyentes.
No te pierdas: República Dominicana estrena una arena con nivel NBA y apunta a grandes eventos internacionales
¿Cómo detectó el VAR el toque que anuló el gol de Croacia?
La acción ocurrió en el minuto 13 del tiempo añadido. Josko Gvardiol marcó el que parecía ser el 2-2 frente a Portugal, pero el VAR revisó una posible posición adelantada de Igor Matanovic durante la jugada previa.
Las repeticiones televisivas no mostraban con claridad si Matanovic había tocado el balón al intentar rematar de cabeza. Sin embargo, el sensor del balón registró un contacto, lo que confirmó que el atacante participó en la acción estando en fuera de juego. Con esa información, el árbitro Espen Eskas anuló el gol.
El sistema utiliza un sensor instalado dentro del balón oficial, que registra con precisión cada contacto y envía esa información en tiempo real al equipo del VAR. La tecnología, desarrollada inicialmente para el críquet, detecta vibraciones producidas por un toque y las representa mediante un pico en una señal electrónica, permitiendo confirmar si un jugador hizo contacto con el balón.
No te pierdas: Conoce uno de los lugares favoritos de los fanáticos del fútbol en Nueva York
¿Qué impacto tiene esta tecnología en el fútbol moderno?
En el Mundial se emplea el balón Adidas Trionda, equipado con un chip que transmite datos al sistema de videoarbitraje. Esta tecnología ya había sido utilizada en el Mundial de Catar 2022 y en la Eurocopa 2024 para complementar las revisiones arbitrales.
La decisión provocó fuertes críticas del seleccionador croata, Zlatko Dalic, quien afirmó que “el VAR mata las emociones” y que “hemos ido demasiado lejos”. En cambio, el técnico de Portugal, Roberto Martínez, defendió la decisión al señalar que “ahora los balones tienen un chip y el sensor indica que la pelota ha sido tocada”.
La incorporación de sensores en el balón busca reducir el margen de error en jugadas de fuera de juego, manos y posibles desvíos que muchas veces no pueden confirmarse únicamente con las imágenes de televisión. Sin embargo, también mantiene abierto el debate sobre hasta qué punto la tecnología debe intervenir en los momentos decisivos de un partido y cómo equilibrar la precisión arbitral con la emoción propia del fútbol.
Da clic aquí y recibe sin costo el mejor análisis económico de Comercio TV directamente en tu bandeja de entrada








