Una nueva configuración permite que imágenes, audios y archivos usados en la Búsqueda de Google contribuyan al desarrollo de modelos de IA si el usuario no modifica sus preferencias.
Google comenzó a implementar una nueva configuración de privacidad que amplía el tipo de información que puede almacenar cuando una persona utiliza sus servicios de búsqueda. Más allá del historial tradicional de consultas escritas, la actualización incorpora imágenes cargadas con Google Lens, búsquedas por voz, archivos subidos, grabaciones de Search Live y otros contenidos multimedia que, dependiendo de la configuración elegida por el usuario, podrían utilizarse para mejorar los modelos de inteligencia artificial de la compañía.
La novedad forma parte del nuevo Historial de servicios de búsqueda, un apartado dentro de la cuenta de Google que reemplaza o complementa algunas funciones del conocido historial de actividad. Aunque Google presenta esta herramienta como una forma de ofrecer experiencias más personalizadas y permitir que los usuarios recuperen búsquedas anteriores, también introduce una opción que merece especial atención: Guardar contenido multimedia.
Si esta casilla permanece activada, las fotografías, audios y otros archivos utilizados durante las búsquedas podrán almacenarse y contribuir al entrenamiento de las tecnologías de IA de Google. Para millones de personas que utilizan Google Lens para identificar objetos, traducir textos o buscar productos, el cambio representa una nueva dimensión en el uso de sus datos personales.
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¿Qué información puede guardar Google con el nuevo Historial de servicios de búsqueda?
El nuevo historial no se limita a registrar las palabras que una persona escribe en el buscador. Según la información proporcionada por Google, puede almacenar búsquedas realizadas por voz, imágenes utilizadas en Google Lens, archivos cargados para realizar consultas, respuestas obtenidas mediante el Modo IA, transcripciones de conversaciones en Search Live y determinados datos asociados a esas interacciones.
La compañía explica que conservar este contenido permite ofrecer funciones como revisar búsquedas visuales anteriores o retomar conversaciones iniciadas con herramientas impulsadas por inteligencia artificial. Sin embargo, también reconoce que ese material puede utilizarse para desarrollar y mejorar sus modelos de IA.
En términos prácticos, una fotografía tomada para identificar una planta, una imagen utilizada para encontrar un producto o un audio grabado mediante la búsqueda por voz podrían convertirse en parte de la información empleada para perfeccionar futuras versiones de las herramientas de inteligencia artificial de Google.
Para los usuarios hispanos en Estados Unidos, donde Android y los servicios de Google tienen una amplia penetración, esta actualización adquiere especial relevancia. Muchas pequeñas empresas utilizan Google Lens para identificar productos o comparar precios, mientras que miles de usuarios recurren a las búsquedas por voz debido a la facilidad que ofrecen en entornos laborales o durante desplazamientos. Comprender cómo se utilizan esos datos resulta cada vez más importante para quienes desean mantener un mayor control sobre su privacidad digital.
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¿Cómo desactivar la opción que permite usar tus fotos y tu voz para entrenar la IA?
Google permite modificar esta configuración desde la cuenta personal del usuario. La forma más sencilla de hacerlo es ingresar desde un navegador a myactivity.google.com, iniciar sesión y buscar el apartado Historial de servicios de búsqueda.
Si la función ya está disponible en la cuenta, aparecerá una subopción denominada Guardar contenido multimedia. Basta con desmarcar esa casilla para impedir que futuras imágenes, audios o archivos utilizados en los servicios de búsqueda sean almacenados con ese propósito.
Los usuarios que deseen limitar aún más la recopilación de datos también pueden desactivar completamente el Historial de servicios de búsqueda e incluso seleccionar la opción para eliminar la actividad almacenada.
No obstante, existe una limitación importante. Google señala que desactivar la función no elimina automáticamente el contenido multimedia ya guardado. Para borrarlo es necesario revisar manualmente el historial y eliminar los elementos almacenados.
Además, la empresa indica que si parte de ese contenido ya fue incorporado al proceso de entrenamiento de modelos de inteligencia artificial, la información deja de estar asociada directamente con la cuenta del usuario y puede conservarse hasta por cuatro años como parte de esos sistemas.
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¿Qué cambia realmente al desactivar Guardar contenido multimedia?
Desactivar esta opción reduce la cantidad de información multimedia que Google almacenará en futuras interacciones dentro de sus servicios de búsqueda. Sin embargo, no significa que la empresa deje de registrar toda la actividad del usuario.
Si el Historial de servicios de búsqueda permanece activo, todavía podrán conservarse búsquedas de texto, determinadas respuestas generadas por inteligencia artificial y transcripciones asociadas a algunas funciones. Asimismo, Google explica que parte del contenido seguirá procesándose para responder consultas y proteger la seguridad de sus plataformas, aunque ya no debería emplearse para entrenar modelos de IA generativa salvo que el usuario envíe comentarios específicos.
Otro aspecto importante es que esta configuración únicamente afecta a los servicios de búsqueda. Productos como Gemini, YouTube, NotebookLM o Google Voice cuentan con controles de privacidad independientes que deben revisarse por separado.
La actualización refleja una tendencia creciente entre las grandes empresas tecnológicas: aprovechar las interacciones cotidianas de los usuarios para fortalecer sus sistemas de inteligencia artificial. Aunque estas herramientas ofrecen funciones cada vez más avanzadas, también amplían la cantidad de datos personales que pueden recopilar.
Por ello, revisar periódicamente la configuración de privacidad deja de ser una recomendación técnica para convertirse en una práctica esencial. En especial para quienes utilizan varias cuentas de Google —personales, laborales o académicas—, ya que cada una mantiene sus propias preferencias y deberá configurarse individualmente si se desea limitar el uso de imágenes, archivos o grabaciones de voz para el desarrollo de inteligencia artificial.
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