Los precios mayoristas en Estados Unidos registraron una caída inesperada de 0.3% en junio, impulsados por un fuerte descenso en los costos de la energía, especialmente de la gasolina. El resultado refuerza las señales de una desaceleración de la inflación y aumenta las expectativas de que la Reserva Federal tenga margen para reducir las tasas de interés en los próximos meses.
El Índice de Precios al Productor (IPP), que mide la variación de los precios que reciben los productores por sus bienes y servicios, se ubicó por debajo de las previsiones del mercado, que anticipaban un resultado sin cambios. Además, la cifra de mayo fue revisada a la baja, desde un incremento inicial de 1.1% hasta 0.6%, mostrando una moderación mayor a la estimada.
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El principal factor detrás del descenso fue la energía. Los precios de este segmento retrocedieron 6.4% durante el mes, mientras que la gasolina se desplomó 12%, explicando cerca de dos tercios de la caída total del índice. Los alimentos también contribuyeron al alivio inflacionario, con una reducción de 0.6% en los precios mayoristas.
Si se excluyen los componentes más volátiles, como alimentos y energía, el IPP subyacente aumentó 0.2%, ligeramente por debajo de lo esperado, mientras que los precios de los servicios avanzaron 0.2%, impulsados por mayores costos en servicios comerciales.
El informe llega un día después de que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) mostrara una caída mensual de 0.4%, reduciendo la inflación anual al 3.5%, una combinación de datos que fortalece la percepción de que las presiones inflacionarias continúan perdiendo fuerza.
Para millones de familias hispanas en Estados Unidos, la disminución de los precios de la gasolina representa un alivio directo para el presupuesto, especialmente para quienes dependen del automóvil para trabajar o administrar pequeños negocios. Si la tendencia de la inflación continúa moderándose, también aumentan las probabilidades de menores costos de financiamiento para créditos, hipotecas y préstamos comerciales.
Aunque la inflación sigue por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal, los datos recientes apuntan a un escenario más favorable para la política monetaria. Los inversionistas ahora esperan con atención el próximo informe del índice de gastos de consumo personal (PCE), la medida de inflación preferida por el banco central, que podría ofrecer nuevas pistas sobre el rumbo de las tasas de interés.
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