Las acciones de Tesla y Alphabet registraron fuertes pérdidas este jueves después de que ambas compañías anunciaran un aumento significativo de sus inversiones en inteligencia artificial (IA), un movimiento que incrementó las preocupaciones del mercado sobre la rentabilidad de esos desembolsos en el corto plazo.
Los títulos de Tesla se hundieron 12%, mientras que Alphabet, matriz de Google, perdió más de 6%. La reacción se produjo un día después de que ambas empresas publicaran resultados trimestrales que mostraron un fuerte crecimiento en ingresos, pero también un deterioro del flujo de caja libre debido al acelerado incremento de las inversiones.
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¿Por qué Wall Street castigó a Tesla y Alphabet?
Alphabet elevó su previsión de gastos de capital para este año hasta un rango de $195,000 millones a $205,000 millones, frente al pronóstico previo de entre $180,000 millones y $190,000 millones, además de anticipar que las inversiones seguirán aumentando en 2027 para ampliar su infraestructura de inteligencia artificial.
Tesla, por su parte, informó que sus gastos de capital aumentaron 142% interanual durante el segundo trimestre, hasta $5,790 millones, y prevé superar los $25,000 millones este año para acelerar el desarrollo de robotaxis, el robot humanoide Optimus y nuevos proyectos de fabricación.
Ambas compañías también reportaron flujo de caja libre negativo, un indicador que refleja la magnitud de las inversiones que están realizando para competir en la nueva carrera por la inteligencia artificial.
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¿Están justificadas estas inversiones multimillonarias?
Tanto Elon Musk como la dirección de Alphabet defendieron la estrategia. Musk aseguró que las inversiones actuales podrían generar “algunos de los mayores retornos de capital” en la historia de Tesla, mientras que Google sostuvo que el incremento del gasto responde a una demanda de capacidad informática que supera su infraestructura disponible.
Pese a la reacción del mercado, los resultados también mostraron señales positivas. Google Cloud aumentó sus ingresos 82%, hasta $24,800 millones, mientras que el margen operativo de esa división mejoró de 20.7% a 35.6%, evidencia de que parte de la inversión en IA ya comienza a traducirse en crecimiento del negocio.
Para los inversionistas, la caída de ambas acciones refleja una nueva etapa en la carrera por la inteligencia artificial. El mercado ya no premia únicamente los anuncios de inversión, sino que exige pruebas de que los miles de millones de dólares destinados a infraestructura, centros de datos y desarrollo de modelos generarán retornos sostenibles.
En adelante, el desafío para las grandes tecnológicas será demostrar que el crecimiento de ingresos puede avanzar al mismo ritmo que el aumento del gasto, un equilibrio que probablemente marcará el comportamiento bursátil del sector durante los próximos trimestres.
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