El repunte del petróleo ya no responde únicamente a la tensión geopolítica. Detrás del aumento del precio del barril aparecen señales que reflejan una presión creciente sobre el mercado físico, las cadenas de suministro y los costos de producción. Si el conflicto en Medio Oriente se prolonga, el impacto podría sentirse mucho más allá de las estaciones de servicio y llegar a productos de consumo diario.
Durante una entrevista en Buenos días Wall Street de Comercio TV, Luis Otero, analista especializado en commodities y mercados energéticos, explicó que la situación actual combina menor disponibilidad de reservas, costos récord de transporte marítimo e incertidumbre geopolítica. “Actualmente el mercado está bien complicado porque hay más de 5.1 millones de barriles menos dentro de las reservas en Estados Unidos”, afirmó. Además, señaló que “el costo de transportación marítima se ha disparado a los niveles más altos que yo he visto en mi carrera”.
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El experto añadió que la falta de negociaciones entre Estados Unidos e Irán mantiene elevada la incertidumbre. “No hay una solución o una resolución al conflicto del Medio Oriente”, advirtió, mientras el Brent continúa moviéndose cerca de los $90 por barril.
La inflación podría extenderse a productos de uso diario
Otero recordó que liberar reservas estratégicas puede aliviar temporalmente el precio de la gasolina, pero no resuelve el problema estructural. “No es que tú utilices las reservas para bajar el precio; es cómo también las vas a reponer. Ahí está el problema”, explicó.
Según el analista, el mercado aún enfrenta un déficit importante de producción tras la salida de millones de barriles provocada por los conflictos en la región. “Hay un déficit mucho más grande de lo que a veces se cuenta”, aseguró.
El impacto también llegará a otras industrias. Fertilizantes, petroquímicos, plásticos, pinturas, empaques, productos de limpieza y alimentos serán algunos de los sectores con mayor capacidad para trasladar el incremento de costos al consumidor. “Dentro de la botella lo más caro es el empaque y ahí es que está el problema”, señaló.
Incluso advirtió que muchas personas ya comienzan a percibir ese efecto en su vida diaria. “Estamos en una situación de stagflation”, dijo, al describir un escenario de bajo crecimiento económico combinado con inflación persistente, capaz de deteriorar el poder adquisitivo de los hogares.
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Cómo proteger una cartera en un mercado con alta incertidumbre
Frente a este panorama, Otero recomendó priorizar sectores con mayor resiliencia. “Si usted va a invertir dinero, tiene que entrar en industrias que son a prueba de recesión”, afirmó.
Entre ellas destacó productores e infraestructura energética, materias primas, salud y tecnología. Explicó que las empresas tecnológicas tienen una ventaja importante porque “no cargan inventario”, lo que reduce parte del riesgo operativo frente a industrias manufactureras o de distribución.
Finalmente, insistió en mantener una cartera diversificada y enfocada en negocios esenciales. “Hay que mirar siempre sectores con alta resiliencia, donde el capital usted lo pueda proteger”, concluyó.
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