El diésel superó por primera vez los $6 por galón en Estados Unidos, un récord que amenaza con extender el impacto de las guerras en Irán y Ucrania hacia alimentos, transporte y prácticamente cualquier producto que dependa de la logística.
El promedio nacional alcanzó $6.06 por galón este viernes, según AAA. Camioneros y agricultores están pagando 63% más que hace un año, mientras California registra precios todavía más extremos: $7.98 por galón.
La presión también alcanza la gasolina. Durante el Día del Trabajo llegó a un récord de $4.15 por galón para esta época del año. Patrick De Haan, de GasBuddy, estima que los estadounidenses gastan aproximadamente $700 millones adicionales cada día en gasolina y diésel frente al año pasado.
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¿Por qué el diésel superó los $6 por galón en Estados Unidos?
El petróleo estadounidense superó $100 por barril el jueves por primera vez desde mayo y acumula un avance cercano a 20% en septiembre, impulsado por interrupciones del suministro.
Ucrania ha atacado refinerías rusas y Moscú respondió restringiendo exportaciones de diésel. En Medio Oriente, Irán y los hutíes de Yemen han atacado instalaciones de refinación de aliados estadounidenses, mientras los ataques contra buques limitan las exportaciones a través del estrecho de Ormuz.
Las guerras han dejado fuera de operación capacidad de refinación equivalente a unos 5 millones de barriles diarios, según Gary Simmons, director de operaciones de Valero. Andy Lipow, presidente de Lipow Oil Associates, calcula que el mundo ha perdido casi 8% de su suministro de diésel.
El problema es difícil de compensar rápidamente. Las refinerías estadounidenses operan al 98% de su capacidad, dejando prácticamente sin margen al sistema para aumentar producción.
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¿Cómo afecta el diésel récord a alimentos, transporte y consumidores?
El diésel mueve camiones, trenes, barcos y maquinaria agrícola. Por eso, su encarecimiento puede viajar desde una estación de servicio hasta el precio final de alimentos, paquetes y productos minoristas.
Bob McNally, presidente de Rapidan Energy, lo calificó como el combustible con mayor capacidad para transmitir costos a través de la economía. De Haan fue todavía más gráfico y advirtió que estos niveles podrían convertirse en un “asesino silencioso” para el crecimiento.
Para hogares, el impacto puede aparecer tanto en el supermercado como en el empleo. Construcción, agricultura, logística y restaurantes —sectores con importante participación de trabajadores hispanos— enfrentan mayores gastos de transporte y abastecimiento.
Los pequeños negocios también quedan expuestos: absorber el incremento reduce márgenes, mientras trasladarlo al cliente alimenta la inflación. Esa combinación podría complicar además las decisiones de la FED, porque una energía persistentemente cara hace más difícil controlar los precios sin mantener elevadas las tasas de interés.
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