Johnson & Johnson acordó pagar $5,500 millones para resolver la mayoría de las demandas que aseguran que sus productos de talco causaron cáncer de ovario. El acuerdo aún depende de que el 95% de las demandantes acepten la propuesta.
De concretarse, la empresa pondría fin a uno de los litigios más costosos de la industria farmacéutica. Durante años, el caso ha golpeado su reputación y ha generado incertidumbre entre inversionistas y consumidores.
La compañía enfrenta cerca de 80,000 demandas relacionadas con el uso de productos de talco. El plan contempla desembolsar hasta $3,000 millones en 2027 y completar los pagos en los años siguientes.
Las acciones de Johnson & Johnson reaccionaron positivamente y subieron 1.8% en las operaciones posteriores al cierre del mercado.

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Los tribunales debilitaron los casos contra la empresa
El acuerdo llega después de varios reveses para las demandantes en los tribunales. Un juez federal cuestionó el testimonio de dos peritos que no pudieron establecer que el talco hubiera provocado específicamente el cáncer de las mujeres involucradas.
Esa decisión abrió la posibilidad de desestimar parte de las demandas. Johnson & Johnson aprovechó ese escenario para impulsar una nueva negociación con los principales bufetes que representan a las afectadas.
El mismo juez también apartó del litigio a Beasley Allen, un despacho que representaba a unas 5,500 mujeres, tras concluir que colaboró de forma indebida con un exabogado de la compañía. El bufete negó haber cometido irregularidades.
La farmacéutica insiste en que las acusaciones carecen de respaldo científico suficiente y sostiene que sus productos son seguros.
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Fracasó la estrategia de declararse en quiebra
Antes de este acuerdo, Johnson & Johnson intentó en tres ocasiones resolver el conflicto mediante un proceso de bancarrota. La empresa transfirió las demandas a una filial para limitar su responsabilidad financiera.
Los tribunales rechazaron esa estrategia en todas las oportunidades. El fallo más reciente, emitido en 2025, concluyó que una empresa financieramente sólida no podía utilizar el Capítulo 11 para evitar enfrentar los juicios.
El acuerdo no implica un reconocimiento de responsabilidad por parte de la farmacéutica. Sin embargo, representa un intento por cerrar un caso que durante más de diez años ha marcado la imagen de una de las mayores compañías de salud del mundo.
Para millones de consumidores, incluidos muchos hispanos en Estados Unidos, el desenlace refuerza el debate sobre la seguridad de los productos de uso cotidiano y la responsabilidad de las grandes empresas cuando enfrentan denuncias de salud pública.
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