El oro se mantiene cerca de su nivel más alto desde mediados de mayo, después de acumular una ganancia superior al 15% durante agosto, impulsado por un dólar más débil y las medidas del Tesoro estadounidense para contener los rendimientos de la deuda.
El oro al contado retrocedió 0.1% hasta $4,647.05 por onza, mientras los futuros avanzaron ligeramente hasta $4,694.50. UOB estima que el metal se encamina a registrar su mayor ganancia mensual desde septiembre de 1999.
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La depreciación de la moneda estadounidense ha favorecido la demanda del metal, ya que abarata su adquisición para compradores que utilizan otras divisas. El índice del dólar acumula una caída de 0.8% en agosto.
Otro factor favorable ha sido el programa estadounidense de recompra de bonos del Tesoro. Aunque los rendimientos permanecieron elevados durante buena parte del mes, estas operaciones contribuyeron a contenerlos. Los menores rendimientos reducen el costo de oportunidad de mantener oro, un activo que no paga intereses.
La atención del mercado se concentra ahora en el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, y en las señales que pueda ofrecer alrededor del Simposio de Jackson Hole sobre el rumbo de las tasas de interés.
Citi indicó que una postura más restrictiva de Warsh podría frenar el repunte. En cambio, señales más moderadas podrían fortalecer al oro al reactivar las expectativas sobre tasas, además de aumentar la atención sobre la sostenibilidad de la deuda estadounidense y la independencia de la Reserva Federal.
Para inversionistas que buscan protección frente a incertidumbre monetaria, inflación o volatilidad financiera, el comportamiento reciente vuelve a colocar al oro entre los activos defensivos más observados del mercado.
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