El mercado bursátil estadounidense acaba de cerrar uno de sus peores trimestres en años, y todo apunta a que el segundo trimestre será aún más turbulento.
Entre enero y marzo, el S&P 500 cayó un 4.6%, el Dow Jones bajó un 1.3% y el Nasdaq se desplomó un 10.4%, rompiendo sus rachas de cinco trimestres consecutivos de ganancias. Para muchos analistas, el gran responsable es el caos generado por la política arancelaria del presidente Donald Trump.
El mandatario anunció que este miércoles entrarán en vigor aranceles recíprocos a “todos los países”, descartando una aplicación limitada a naciones específicas.
Trump califica este conjunto de medidas arancelarias como el “día de la liberación”, entre tanto, los mercados reaccionan con cautela. Goldman Sachs redujo su previsión de crecimiento económico para Estados Unidos y elevó sus expectativas de inflación, advirtiendo incluso sobre una posible estanflación. Además, aumentó la probabilidad de recesión del 20% al 35%.
El impacto ya se siente: los fabricantes de automóviles asiáticos, especialmente los japoneses, han visto caer sus acciones ante la amenaza de un arancel del 25% sobre autos “no fabricados en EE. UU.”. Toyota, con fuerte presencia en el mercado estadounidense, sería uno de los más afectados.
Tesla también sufrió un duro golpe, con una caída del 36% en el trimestre, perdiendo más de $460,000 millones en valor bursátil. Su CEO, Elon Musk, atribuyó parte del desplome a la presión política derivada de su participación en el Departamento de Eficiencia Gubernamental -DOGE-.
La incertidumbre económica crece, mientras los inversionistas observan con nerviosismo cómo la política comercial estadounidense redefine el panorama global.
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