La Casa Blanca anunció que el presidente Donald Trump firmó una proclamación para suspender temporalmente las visas de nuevos estudiantes internacionales en la Universidad de Harvard, desatando una batalla legal, diplomática y educativa de gran escala.
Harvard en la mira
La medida afecta directamente a los estudiantes que solicitan visas F, M y J, utilizadas comúnmente por quienes estudian o participan en programas de intercambio en EE. UU. Pero la proclamación va más allá: también ordena al Secretario de Estado considerar revocar las visas ya vigentes para ciertos estudiantes actuales de Harvard. La universidad, donde los estudiantes internacionales representan el 27% del cuerpo estudiantil, respondió con firmeza: “Esta es otra represalia ilegal”, dijo su portavoz, Jason Newton.
Seguridad nacional o castigo político
La administración justificó la proclamación como una medida para “salvaguardar la seguridad nacional”, alegando que Harvard mantiene “vínculos preocupantes con el extranjero y radicalismo”. La Casa Blanca acusó a la universidad de no reportar adecuadamente los registros disciplinarios de sus estudiantes y de priorizar programas de diversidad, equidad e inclusión que, según Trump, constituyen “discriminación ilegal e inmoral”.
El texto también afirma que Harvard “se ha convertido en un destino inadecuado para estudiantes e investigadores extranjeros”. Sin embargo, la proclamación permite excepciones para quienes se consideren “de interés nacional”.
Tensiones legales y diplomáticas
La proclamación se produce tras un revés judicial para la administración: una jueza federal bloqueó el intento del Departamento de Seguridad Nacional de retirar a Harvard del Programa de Estudiantes y Visitantes de Intercambio (SEVP). El abogado de la universidad, Ian Gershengorn, calificó la situación como “sentencia primero y veredicto después”.
El conflicto escaló rápidamente. China, el segundo país con más estudiantes en Harvard, condenó la medida. “La cooperación educativa entre China y Estados Unidos es mutuamente beneficiosa”, afirmó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian.
Millones en juego
Más allá del simbolismo, hay cifras que preocupan. La administración también ordenó cancelar alrededor de $100 millones en contratos federales con Harvard. Y hay más en riesgo: cerca de 6,800 estudiantes internacionales estaban matriculados para el ciclo 2024-2025, según la universidad. Muchos de ellos pagan matrícula completa, lo que representa una fuente clave de ingresos.
“Esta acción de represalia amenaza con causar un daño grave a la comunidad de Harvard y a nuestro país”, concluyó Newton. El choque entre la Casa Blanca y Harvard apenas comienza, pero sus repercusiones ya se sienten a nivel global.
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