En medio de un panorama económico marcado por la incertidumbre, el mercado inmobiliario estadounidense vive semanas de gran volatilidad. Los cambios en las tasas hipotecarias, el apetito renovado por el refinanciamiento y una Casa Blanca que busca mover fichas en la FED están generando un ambiente donde cada dato, cada señal y cada discurso puede redefinir el rumbo.
Tasas en movimiento y señales mixtas
Juan Santos, CEO de The Santos Group en Keller Williams, describió el escenario con cifras claras: “Hoy abrió a 6.56% y ahora mismo estamos en 6.78% en los intereses a 30 años”. Esa variación refleja un mercado sensible, donde incluso los bonos del Tesoro a 10 años mostraron incrementos recientes. El resultado: una semana de subidas y bajadas que deja a compradores e inversionistas calculando cada movimiento.
El impacto ha sido inmediato en la demanda hipotecaria. Santos explicó que las solicitudes subieron 10.5% en una sola semana, con un refinanciamiento que se disparó 23% semanal y 55% interanual. Las compras crecieron 1% en siete días y 17% frente al año pasado. “Lo más usado ahora son los FHA, que están teniendo más participación”, puntualizó.
La práctica del cash out refinance también gana terreno. Según Santos, el promedio de retiro de efectivo alcanza $94,000, “el más alto en los últimos 3 años”. Aunque esto otorga liquidez, advierte que puede volverse un arma de doble filo: si los precios caen, los propietarios podrían terminar debiendo más de lo que vale su vivienda.
Trump y la estrategia para aislar a Powell
En paralelo al vaivén de tasas, Donald Trump ha encontrado un nuevo método para influir en la política monetaria. Lejos de confrontaciones directas con Jerome Powell, ahora busca colocar aliados en los asientos de la FED. “Para este trabajo hay dos prioridades: estar dispuesto a cortar interés y la lealtad con Trump”, subrayó Santos.
El presidente intenta aislar a Powell, sumando voces internas que respalden recortes. El mensaje central de esta presión es que el mercado laboral se está debilitando y que urge actuar antes de la reunión de septiembre. Sin embargo, la tensión con la FED es evidente. Santos recordó que “Powell no quiere bajar el interés, no simplemente por ninguna otra razón, sino porque no es beneficioso para el consumidor o para Estados Unidos”.
El riesgo, según advirtió, es que se rompa la histórica separación entre política y FED. “La posible pérdida de confianza internacional en la independencia de la FED” podría derivar en mayor volatilidad en bonos y acciones, además de sentar un precedente difícil de revertir.
Constructores en alerta y consejos para el mercado
El foco también se traslada al sector de la construcción. El índice de confianza del constructor, que se publicará pronto, podría anticipar cambios en la oferta de vivienda nueva. Santos explicó que los costos de materiales importados y la moderación en permisos de construcción están frenando la expansión del inventario. “Muchos constructores tienen propiedades ya terminadas que no se han vendido”, alertó.
Ante este escenario, sus recomendaciones fueron claras: para compradores, informarse a fondo sobre crédito y finanzas; para vendedores, evaluar semanalmente el valor y la demanda de su propiedad; y para inversionistas, aprovechar las oportunidades de pago en efectivo. “Si tienen efectivo, es un buen momento para comprar a buen precio”, concluyó.
La segunda mitad del 2025 se perfila como decisiva para el sector, entre tasas que podrían recortarse y una pulseada política que marcará la relación entre la Casa Blanca y la FED.
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