Las vitrinas tecnológicas de Europa volvieron a iluminarse con un despliegue que no pasó desapercibido. En Múnich, frente a un público expectante, una marca asiática mostró que su ambición no tiene límites y que su batalla por conquistar nuevos mercados se libra tanto en el bolsillo de los consumidores como en sus hogares.
El miércoles, Xiaomi presentó al mundo su nueva serie Xiaomi 15T, compuesta por dos modelos: el 15T con precio de $766 y el 15T Pro, de 799 euros. Ambos buscan imponerse con pantallas de 6.83 pulgadas, gran capacidad de batería y un sistema de triple cámara. “El 15T es básicamente un dispositivo insignia asequible con características de alta gama, pero con un precio medio nivel por debajo de los dispositivos premium de primer nivel”, afirmó Bryan Ma, vicepresidente de investigación de International Data Corporation.
La apuesta es clara: competir de frente con la serie A y la serie S de Samsung, cuyos precios parten de 799 euros y llegan hasta los 1,249 euros en Alemania con el modelo S25 Ultra. Para Xiaomi, se trata de fortalecer su “estrategia de premiumización”, como explicó Runar Bjorhovde, analista de Canalys, quien destacó que la empresa quiere atraer a consumidores sensibles al precio, pero que no renuncian a especificaciones de primera.
No se trata solo de teléfonos. En el mismo evento, la compañía anunció la expansión internacional de su línea de electrodomésticos Mijia, que incluye refrigeradores, lavadoras y aires acondicionados. “Xiaomi naturalmente presiona a cualquier competidor en los sectores en los que ingresa, dado su modelo operativo de productos de precios agresivos pero de buena calidad”, enfatizó Ma.
Con estos movimientos, Xiaomi reafirma su posición como el tercer mayor fabricante de smartphones en Europa, detrás de Samsung y Apple, y deja claro que su próximo objetivo es disputarle a los gigantes el control de las gamas más lucrativas del mercado.
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