Puerto Rico enfrenta un momento clave para su futuro económico. La propuesta de reforma contributiva impulsada por el sector privado busca simplificar el sistema, reducir impuestos y atraer inversión, en un intento por transformar la economía de la isla.
La Lcda. Margaret Ramírez Báez, presidenta de la Cámara de Comercio de Puerto Rico, explicó que el problema es estructural. “Puerto Rico ocupa el segundo lugar en el mundo con la tasa contributiva corporativa más alta, un 37.5%”, afirmó, lo que limita la llegada de nuevas empresas.
También señaló que las contribuciones individuales son elevadas, lo que reduce el ingreso disponible de las personas.
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¿Por qué es urgente cambiar el sistema contributivo?
El impacto es directo en el crecimiento económico. “Para que Puerto Rico pueda ser más atractivo… debe hacer una transformación”, explicó, destacando que sin cambios será difícil generar empleo y desarrollo.
Uno de los problemas más graves es la evasión. “Se estimaba en 27%… entendemos que hoy es mucho más”, advirtió, lo que significa que pocos contribuyen y la carga se concentra en unos cuantos.
En términos simples, esto crea un sistema desigual: algunos pagan demasiado mientras otros quedan fuera, afectando los ingresos del gobierno y servicios como educación o infraestructura.
Cómo la reforma puede ayudar a empresas y trabajadores
La propuesta busca equilibrio: bajar impuestos y ampliar la base de contribuyentes. “Mientras contemos con economía informal… la carga cae sobre unos pocos”, explicó. Otro objetivo es simplificar procesos. “Lo que se busca es más claridad… más eficiencia y menos burocracia”, señaló, especialmente para pequeñas empresas que no cuentan con recursos para manejar sistemas complejos.
Esto tiene un efecto práctico: cuando pagar impuestos es más fácil, más personas participan, lo que aumenta los ingresos sin necesidad de subir tasas. Además, destacó que el cambio requiere coordinación. “Tiene que haber una sincronía… entre sector privado, ejecutivo y legislativo”, advirtió, subrayando que sin acuerdos no habrá avances.
Puerto Rico también enfrenta un reto demográfico. “Apenas estamos en 3.2 millones… debemos aspirar a 4 millones”, dijo, explicando que menos población significa menos actividad económica.
El mensaje es claro: la reforma no es solo técnica, es una oportunidad para reactivar la economía. Simplificar, reducir cargas y atraer inversión podría marcar la diferencia entre estancamiento y crecimiento sostenido en la isla.
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