Las luces del Capitolio siguen encendidas, pero las negociaciones continúan a oscuras. Entre reproches cruzados y posturas irreconciliables, el Senado volvió a cerrar sus puertas al consenso, dejando a millones de trabajadores federales y programas públicos en vilo mientras el cierre del gobierno entra en su segunda semana.
El Congreso repite su estancamiento sin señales de solución
El Senado rechazó nuevamente las dos propuestas de financiación que buscaban poner fin al cierre del gobierno, que ya suma ocho días sin avances. En una votación de 54 a 45, la cámara alta negó la aprobación del proyecto liderado por los republicanos, el cual pretendía mantener al gobierno operativo hasta finales de noviembre. Minutos más tarde, la propuesta demócrata corrió la misma suerte, al ser rechazada por 52 a 47 poco después del mediodía.
Los senadores demócratas John Fetterman (Pensilvania), Catherine Cortez Masto (Nevada) y Angus King (Maine) volvieron a respaldar la moción republicana, mientras que Rand Paul (Kentucky) se alineó con los demócratas y Ted Cruz (Texas) se ausentó de la votación. Los republicanos, con una frágil mayoría en ambas cámaras, insisten en aprobar una medida provisional que mantenga los niveles actuales de gasto hasta el 21 de noviembre. Además, su propuesta incluye fondos adicionales para reforzar la seguridad de los legisladores tras el asesinato de Charlie Kirk.
Por su parte, los demócratas impulsaron una iniciativa que destinaba más de $1 billón a la atención médica, incluyendo la extensión de los subsidios de la Ley de Atención Médica Asequible (ACA), que expirarán a finales de año. “Los republicanos están cerrando el gobierno porque se niegan a abordar la crisis de la salud estadounidense”, advirtió Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata en el Senado.
La salud pública y los impuestos, puntos de fricción en el debate político
La senadora Susan Collins (Maine), del Partido Republicano, intentó proponer una salida negociada que incluyera la reapertura del gobierno y un compromiso futuro sobre los créditos fiscales del Obamacare. Sin embargo, su propuesta no atrajo apoyo entre los demócratas. Para aprobar su plan, los republicanos necesitan al menos ocho votos del bloque contrario para superar la regla de obstrucción de 60 votos del Senado.
El presidente Donald Trump y los líderes republicanos se han mostrado reacios a ceder, acusando a los demócratas de “mantener al gobierno como rehén”. Mientras tanto, la Casa Blanca advirtió que, si el cierre se prolonga, miles de empleados federales podrían quedar sin pago y tal vez sin compensación retroactiva. No obstante, el presidente de la Cámara, Mike Johnson (Luisiana), aseguró que la ley federal garantiza que los trabajadores suspendidos recibirán su salario una vez se reanuden las operaciones.
La comunidad latina, ampliamente representada en empleos públicos y programas sociales, también sufre los efectos de esta parálisis. Cada jornada de inactividad retrasa servicios esenciales en salud, educación y asistencia familiar, impactando de forma directa a miles de familias hispanas en todo Estados Unidos.
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