La tensión política en Washington continúa creciendo mientras el cierre del gobierno entra en su tercera semana sin señales claras de resolución. Desde la Casa Blanca, el principal asesor económico del presidente Donald Trump, Kevin Hassett, se mostró optimista en que el impasse podría resolverse “en algún momento de esta semana”. Sin embargo, advirtió que, si no ocurre, el Ejecutivo podría recurrir a acciones más duras para presionar a los demócratas.
Hassett, director del Consejo Económico Nacional, aseguró en una entrevista a la cadena estaunidense CNBC que la administración está preparada para “medidas más enérgicas” si el estancamiento persiste. Según dijo, algunos senadores demócratas temían que votar por la reapertura del gobierno antes de las masivas protestas “No Kings” del fin de semana fuera percibido como una muestra de debilidad. “Existe la posibilidad de que todo se arregle muy rápido”, sostuvo, confiando en que los demócratas moderados puedan impulsar un acuerdo.
El conflicto se centra en la financiación federal. Los republicanos buscan una resolución temporal para mantener los niveles actuales de gasto, mientras que los demócratas insisten en incluir fondos adicionales para la salud pública y extender los créditos fiscales de la Ley de Atención Médica Asequible, que vencen a fin de año.
Aunque Hassett atribuyó el cierre al líder demócrata Chuck Schumer, las encuestas apuntan a que la opinión pública culpa principalmente a Trump y al Partido Republicano. Aun así, el asesor aseguró que el presidente “ha estado muy activo durante todo el proceso”, aunque considera que el Senado debe resolver la disputa.
El cierre del gobierno no solo afecta a millones de empleados federales, sino también a la estabilidad económica del país, mientras la comunidad latina —con gran representación en sectores públicos y de servicios— enfrenta la incertidumbre de un escenario político cada vez más polarizado.
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