En un inicio de semana marcado por la tensión en la industria aeronáutica, nuevas informaciones sobre fallas técnicas reavivaron la preocupación de inversores y aerolíneas. La reacción del mercado fue inmediata y puso nuevamente a Airbus bajo el foco, justo después de un episodio que ya había obligado a modificar miles de aeronaves.
Las acciones de Airbus llegaron a caer hasta 10% el lunes luego de que surgieran reportes sobre un problema de calidad industrial en docenas de aviones de la familia A320. Según Reuters, la falla afecta a paneles del fuselaje y estaría retrasando varias entregas, aunque “no hay indicios inmediatos de que haya llegado a aviones en servicio”.
Airbus confirmó la existencia de un defecto en “un número limitado de paneles metálicos del A320”, asegurando que el origen ha sido identificado y controlado.
Los títulos de Airbus, que cotizan en París, se ubicaron entre los peores del Stoxx 600, retrocediendo 5.8% al cierre preliminar. La noticia llega justo después de que la compañía anunciara que la gran mayoría de los aproximadamente 6,000 aviones A320 afectados por una falla de software habían sido corregidos. Ese problema obligó a dejar en tierra más de la mitad de la flota de fuselaje estrecho durante uno de los fines de semana de mayor tráfico del año.
Airbus se disculpó por los retrasos que perjudicaron a pasajeros y aerolíneas, recordando que la directiva —una de las más amplias en los 55 años de historia de la empresa— se extendió hasta Estados Unidos, Australia y especialmente Asia, donde los A320 son esenciales para rutas de corto alcance.
Entre las aerolíneas afectadas, American Airlines perdió 0.2%, mientras que Delta Air Lines avanzó 0.3%. Por su parte, Thales, proveedora del software del sistema de vuelo, cayó 2%. Estos episodios subrayan la presión creciente sobre Airbus en un entorno donde la fiabilidad técnica es clave para sostener la confianza de mercados y operadores.
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