En medio del auge de los préstamos “Compra ahora, paga después” (BNPL), miles de consumidores comienzan a enfrentar las complicaciones de aplazar pagos que, en principio, parecían manejables. Este tipo de financiamiento se volvió extremadamente popular por su aparente simplicidad, pero ahora surgen dudas sobre qué ocurre cuando el usuario no puede mantenerse al día con sus obligaciones.
El desafío de las deudas BNPL
Según una encuesta de LendingTree, el 41% de los usuarios de BNPL realizó al menos un pago tardío en 2025, frente al 34% registrado el año anterior. Aunque el modelo permite dividir compras sin intereses, acceder a un alivio de deuda puede ser más complejo que con tarjetas de crédito o préstamos personales tradicionales.
Bruce McClary, portavoz de la Fundación Nacional para la Asesoría Crediticia (NFCC), explicó que “todo depende del proveedor que ofrezca la opción de comprar ahora y pagar después”, recordando que muchas fintech tienen reglas propias que “pueden complicar el proceso”.
A esto se suma que las empresas de alivio de deudas suelen exigir un mínimo de entre $7,500 y $10,000 para calificar a sus programas. Sin embargo, el saldo promedio de un préstamo BNPL ronda los $760, según Morgan Stanley, un monto insuficiente para muchos esquemas de condonación.
Riesgos y advertencias antes de pedir BNPL
McClary advierte que la aparente facilidad de estos préstamos puede ocultar consecuencias serias si no se cumplen los pagos. “Si no cumple con un pago o no cumple con los términos originales, la situación puede cambiar rápidamente”, afirmó. Una oferta al 0% puede transformarse en tasas de interés elevadas, recargos por mora y penalizaciones.
Además, no todas las compañías reportan los pagos de BNPL a las agencias de crédito, pero sí pueden enviar deudas impagas a cobranza, lo que afecta directamente el historial financiero. Con más de 4 de cada 10 usuarios reportando pagos tardíos, el riesgo es significativo.
Cómo manejar saldos BNPL y evitar un descontrol financiero
Los expertos recomiendan actuar temprano. “Siempre es mejor contactar antes de que la situación empeore”, dijo McClary, al señalar que una comunicación anticipada puede evitar cargos adicionales y facilitar acuerdos.
Para quienes ya están en dificultades, sugiere recurrir a una agencia de asesoría crediticia sin fines de lucro. Estas instituciones ofrecen revisiones presupuestarias, orientación y planes de acción personalizados sin presión de ventas. “Esa revisión inicial del presupuesto y la determinación de idoneidad suelen ser gratuitas”, recordó McClary. Estas agencias también pueden negociar con los acreedores y ayudar a establecer planes de pago manejables que, dependiendo del proveedor, pueden incluir préstamos BNPL.
En un panorama donde la facilidad de compra puede convertirse rápidamente en un problema financiero, entender los límites y riesgos del BNPL resulta imprescindible para proteger la estabilidad económica personal.
Mira la señal en vivo de Comercio TV aquí y mantente al día en la actualidad financiera








