El debate sobre uno de los procesos más frustrantes del sistema de salud estadounidense volvió a encenderse tras un hecho insólito ocurrido hace un año en Manhattan, cuando la violencia reveló tensiones ocultas entre pacientes, proveedores y aseguradoras. Desde entonces, se han hecho promesas de reforma y mecanismos de alivio, aunque para muchos la realidad continúa prácticamente intacta.
El asesinato del director ejecutivo de UnitedHealthcare, Brian Thompson, puso bajo un reflector nacional la práctica de la autorización previa, un requisito que obliga a obtener aprobación de la aseguradora antes de recibir atención médica. Las compañías aseguran que es una herramienta para garantizar tratamientos “seguros, adecuados y asequibles”, pero médicos y pacientes afirman que genera demoras peligrosas. “No hemos visto ningún cambio en las cargas que deben soportar proveedores y beneficiarios”, dijo David Lipschutz, del Centro para la Defensa de Medicare, reflejando la sensación dominante entre organizaciones médicas.
Tras la indignación pública, las aseguradoras anunciaron en junio un paquete voluntario de reformas, respaldado por Blue Cross Blue Shield Association y AHIP, que prometía “acceso más rápido y directo” a la atención. El compromiso incluía reducir solicitudes sujetas a aprobación previa, mejorar comunicación y garantizar que autorizaciones existentes se mantuvieran 90 días cuando un paciente cambia de plan. Sin embargo, varias asociaciones médicas señalan que lo anunciado aún no se traduce en cambios palpables.
Algunas compañías, como Cigna, Humana y Aetna, reportan avances parciales; otras remiten a comunicados previos sin detallar progresos. UnitedHealthcare insiste en que cumplirá las medidas pactadas. Desde el gobierno, el administrador de Medicare y Medicaid, el Dr. Mehmet Oz, reconoció que la autorización previa “es necesaria, pero debe hacerse correctamente”.
Mientras tanto, médicos como el Dr. Bobby Mukkamala aseguran que “todo lo que solía requerir autorización previa todavía la requiere”, reflejando una tensión que no cede. Muchos defensores advierten que, al ser reformas voluntarias, las aseguradoras podrían revertirlas. En medio de un sistema fatigado, crece la expectativa de cambios regulatorios que realmente impacten la experiencia de pacientes y proveedores.
El asesinato de Thompson ocurrió en plena luz del día, en una escena que conmocionó a la industria y al público: un acto violento que rápidamente se vinculó al resentimiento por las barreras del sistema sanitario. La investigación reveló que el agresor había dejado extensas anotaciones criticando a las aseguradoras y responsabilizando a los procesos de autorización previa por sus frustraciones personales.
Hoy, Luigi Mangione permanece detenido a la espera de juicio, mientras sus abogados buscan excluir sus escritos como evidencia. Aunque se declaró inocente, enfrenta cargos estatales y federales que podrían derivar en cadena perpetua. El caso avanza lentamente, convertido ya en un símbolo de la tensión creciente entre ciudadanos y un sistema de salud percibido como inaccesible.
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