Australia se prepara para aplicar una de las medidas más radicales en la historia de la regulación digital: obligar a más de un millón de menores a abandonar sus cuentas en redes sociales. La expectativa es enorme, tanto dentro como fuera del país, y el impacto podría redibujar la conversación mundial sobre la seguridad digital.
Una medida inédita que divide al país
Desde este miércoles, plataformas como Instagram, TikTok, YouTube, Facebook, X, Snapchat y Reddit deberán eliminar o desactivar las cuentas de usuarios menores de 16 años. Las empresas afrontan multas de hasta $32 millones por incumplimiento, mientras que padres y niños no serán penalizados. La ministra de Comunicaciones, Anika Wells, defendió la norma asegurando que permitirá proteger a la Generación Alfa de “algoritmos depredadores descritos… como ‘cocaína conductual’”.
El respaldo público es amplio: un 77% de los australianos apoya la prohibición. Para muchos padres, la medida promete devolver a los jóvenes la interacción presencial. “Las aplicaciones quieren que los niños se centren en su teléfono y no en sus amigos”, dijo una madre de una niña de 12 años.
Los datos del gobierno muestran la urgencia percibida: el 96% de los niños entre 10 y 15 años usa redes sociales y 7 de cada 10 ha estado expuesto a contenido dañino.
Críticas, resistencia juvenil y temores por seguridad digital
La norma desató fuertes críticas de organizaciones, académicos y adolescentes, que advierten que podría empujar a los menores hacia aplicaciones no reguladas o al uso masivo de VPN. Snap argumentó que “desconectar a los adolescentes… puede empujarlos a usar aplicaciones menos seguras”.
Para otros, como la investigadora Susan Grantham, la medida es un “paso en la dirección correcta”, aunque insuficiente por sí solo. El rechazo llegó incluso a los tribunales. Noah Jones, uno de los dos adolescentes que demandó al gobierno, afirmó que la ley afecta la “libertad de comunicación política” y limita su acceso a información educativa. “Si nos hubieran preguntado, todos podríamos haberlo resuelto”, dijo.
Pese a las críticas, algunos jóvenes celebran la desconexión. Al entrar en vigor, la prohibición coloca a Australia como laboratorio global y obligará a gobiernos, plataformas y familias a replantear el equilibrio entre protección y libertad digital en la era de los algoritmos dominantes.
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