En uno de sus últimos actos como directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard volvió a colocar en el centro del debate una de las controversias más sensibles surgidas tras la pandemia: las acusaciones de que se ocultó información relacionada con el origen de la COVID-19 y el papel que habría desempeñado el Dr. Anthony Fauci en la investigación gubernamental.
La exfuncionaria autorizó la publicación de documentos desclasificados que muestran cómo miembros de la comunidad de inteligencia discutieron la influencia de Fauci durante la elaboración de los informes sobre el origen del coronavirus. La divulgación busca reforzar las sospechas de que la teoría de una posible fuga de laboratorio en Wuhan no recibió la atención que algunos funcionarios consideraban necesaria.
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¿Qué revelan los documentos sobre Fauci y la investigación de la COVID-19?
Los documentos muestran que funcionarios de inteligencia debatieron si debían seguir recomendaciones realizadas por Fauci sobre qué expertos entrevistar para el estudio. En uno de los correos divulgados, un funcionario señaló que “el Dr. Fauci recomendó que la comunidad de inteligencia se pusiera en contacto con las personas que figuran más abajo” como parte de la investigación sobre los orígenes de la COVID-19.
La propuesta generó resistencia dentro del propio aparato de inteligencia. Un funcionario cuestionó si era prudente seguir las recomendaciones de un responsable de políticas públicas, especialmente debido a las “diversas opiniones firmes sobre el tema y las declaraciones sobre sus propias conclusiones”. Sin embargo, otro respondió que Fauci debía ser considerado “un experto con un amplio conocimiento sobre investigaciones actuales e históricas” relacionadas con coronavirus.
La Oficina del Director de Inteligencia Nacional fue mucho más contundente en la interpretación de los documentos. En el comunicado que acompañó la publicación afirmó que
“Fauci colaboró con altos cargos politizados de la Comunidad de Inteligencia para ocultar la verdad sobre sus acciones, el origen del virus tras la fuga de un laboratorio y su papel en la asignación de fondos estadounidenses para esta peligrosa investigación”.
La misma declaración sostiene que los documentos “exponen el papel directo de Fauci en la influencia y manipulación de las evaluaciones de la Comunidad de Inteligencia sobre la COVID-19” y agrega que el exfuncionario “mintió al Congreso en 2024” cuando negó haber participado en conversaciones con funcionarios de inteligencia sobre la investigación viral.
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¿Por qué la salida de Gabbard coincide con una disputa por el control de la inteligencia estadounidense?
La publicación ocurre en medio de una disputa política por el futuro de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional. Mientras el proceso de confirmación de un director permanente sigue bloqueado en el Senado, crecen las críticas en torno a la posible llegada interina de Bill Pulte, cuya falta de experiencia en inteligencia ha generado preocupación tanto entre republicanos como demócratas.
Varios legisladores han advertido sobre el riesgo de que la comunidad de inteligencia sea utilizada con fines políticos. Al mismo tiempo, otros sectores consideran que el abogado y ex presidente de la SEC, Jay Clayton, enfrentaría menos obstáculos para una confirmación definitiva.
Más allá de la lucha por el liderazgo del organismo, la decisión de Gabbard vuelve a impulsar una pregunta que sigue generando controversia dentro y fuera de Washington: si hubo esfuerzos deliberados para minimizar la teoría de una fuga de laboratorio y qué influencia tuvieron altos funcionarios del gobierno en la narrativa que predominó durante los años más críticos de la pandemia.
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