La FED volvió a situarse en el centro del debate económico tras una decisión que, aunque ampliamente anticipada por los mercados, expuso tensiones internas y abrió interrogantes sobre el rumbo inmediato de la política monetaria. En un contexto de datos incompletos y presiones políticas crecientes, la reunión del organismo dejó más dudas que certezas.
El Banco Central de EE. UU. aprobó un recorte de un cuarto de punto porcentual, ubicando su tasa de referencia en un rango de 3.5%-3.75%. Sin embargo, la votación 9-3 reveló una división poco habitual: el gobernador Stephen Miran presionó por una reducción más profunda, mientras que Jeffrey Schmid y Austan Goolsbee respaldaron mantener las tasas sin cambios. Se trata del nivel de disenso más pronunciado desde 2019, reflejo de un organismo dividido entre halcones preocupados por la inflación y palomas enfocadas en el mercado laboral.
El comunicado del FOMC retomó un lenguaje que históricamente ha marcado pausas en los ciclos de recortes: el comité “evaluará cuidadosamente los datos entrantes, la evolución de las perspectivas y el balance de riesgos”. Ese mensaje ya había anticipado una pausa en 2024, cuando el organismo no volvió a reducir tasas hasta septiembre.
Las proyecciones revelan también un panorama limitado: el diagrama de puntos apunta solo a un recorte en 2026 y otro en 2027, antes de converger hacia una tasa cercana al 3%. Siete funcionarios, además, indicaron que no prevén recortes el próximo año. Esta incertidumbre se agrava por un escenario económico en el que la inflación se sitúa en 2.8%, aún lejos del objetivo del 2%, y con datos laborales retrasados por el prolongado cierre gubernamental.
La FED anunció además la reanudación de compras de deuda del Tesoro por $40,000 millones, una decisión que busca aliviar tensiones en los mercados de financiamiento. Todo esto ocurre mientras Jerome Powell enfrenta la recta final de su mandato, con Donald Trump preparado para nominar un reemplazo. Entre los nombres más mencionados figura Kevin Hassett, quien, según mercados de predicción, tiene un 72% de probabilidades de obtener el cargo.
Estas señales confirman que la política monetaria estadounidense entra en una fase en la que la economía, la política y la propia estructura interna de la FED se cruzan, configurando un escenario inusualmente incierto para los próximos meses.
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