Mientras crece la tensión tecnológica entre Washington y Pekín, un nuevo reporte volvió a encender las alarmas sobre el acceso de China a hardware avanzado de inteligencia artificial. En medio del revuelo, Nvidia intentó desmarcarse de las acusaciones y asegurar que no tiene evidencia que respalde lo divulgado.
Según The Information, la startup china DeepSeek habría utilizado chips Blackwell —los más avanzados de Nvidia— introducidos sin autorización al país, pese a que Estados Unidos prohíbe su exportación a China para mantener ventaja en la carrera de la IA. Ante esto, un portavoz de la compañía aseguró que “no hemos visto ninguna prueba ni recibido información sobre ‘centros de datos fantasma’… contrabandeados y reconstruidos en otro lugar”. Añadió que, aunque tal contrabando “parece improbable”, Nvidia investiga cualquier dato que recibe.
El episodio llega cuando la relación de la empresa con China continúa bajo escrutinio político, especialmente porque sus GPU son esenciales para entrenar modelos avanzados. El presidente Donald Trump declaró esta semana que Nvidia podrá enviar chips H200 a “clientes aprobados” en China, siempre que EE.UU. reciba el 25% de esas ventas, un planteamiento que ya generó rechazo entre algunos republicanos.
DeepSeek, por su parte, ganó notoriedad en enero con su modelo de razonamiento R1, que alcanzó rápidamente los primeros lugares en descargas y se desarrolló “a un coste mucho menor” que alternativas estadounidenses. La compañía incluso insinuó en agosto que China pronto contará con chips propios de “próxima generación”.
Este choque entre regulaciones, ambiciones tecnológicas y competencia global deja claro que el pulso por la IA seguirá marcando disputas estratégicas en ambos países.
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