En un contexto de cautela del consumidor y cambios en los hábitos de gasto, las grandes cadenas de comida rápida buscan fórmulas creativas para reconectar con el público y sostener su crecimiento en un entorno cada vez más competitivo.
Chick-fil-A lanzó su mayor campaña de marketing con motivo de su 80.° aniversario, en un momento en que la industria restaurantera enfrenta una disminución del tráfico. La iniciativa, que se extenderá durante todo el año, incluye envases retro, vasos coleccionables, productos temáticos y la posibilidad de ganar comida gratis durante doce meses.
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“Hemos pensado en esto como una forma de celebrar nuestra herencia con clientes que han estado con nosotros durante décadas o que apenas nos están descubriendo”, afirmó Khalilah Cooper, vicepresidenta de estrategia de marca, publicidad y medios.
Aunque Chick-fil-A se ha mantenido al margen de las guerras de precios, el contexto presiona al sector. Black Box Intelligence muestra que en 2025 solo julio registró un aumento interanual en visitas a restaurantes, mientras febrero marcó una caída del 5.7%. Otras cadenas han reportado menor tráfico y cierres por la debilidad de la demanda.
Como empresa privada, Chick-fil-A no divulga resultados trimestrales, pero documentos de franquicias indican que el crecimiento de ventas del sistema se desaceleró a 5.4% en 2024, su primer registro de un solo dígito en más de una década. Aun así, las ventas totales alcanzaron $22,740 millones.
La campaña introduce cuatro diseños retro de vasos de 945 ml, vendidos a $3.99, y una “Copa Dorada para Fans” que otorgará comida gratis por un año a 3,000 clientes. La estrategia busca convertir la nostalgia en un ancla emocional que refuerce la lealtad de la marca.
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