En un entorno global marcado por reajustes comerciales, tensiones geopolíticas y expectativas cruzadas sobre el crecimiento, los últimos datos oficiales de China revelan un panorama que combina fortaleza externa con desafíos estructurales aún sin resolver. Las cifras, observadas con atención por gobiernos y mercados, vuelven a colocar a Beijing en el centro del debate económico internacional.
El superávit comercial anual de China alcanzó un récord de $1.19 billones, impulsado por un sólido desempeño exportador, incluso cuando los envíos a Estados Unidos siguieron cayendo. En diciembre, las exportaciones crecieron un 6.6% interanual en términos de dólares, superando ampliamente la previsión del 3% y acelerándose frente al 5.9% de noviembre. Las importaciones avanzaron un 5.7%, su mayor ritmo desde septiembre, muy por encima del 0.9% esperado.
No te pierdas: Trump condiciona el petróleo venezolano a una ruptura total con China y Rusia
En el conjunto del año, las exportaciones aumentaron un 5.5%, mientras las importaciones se mantuvieron prácticamente estables. Sin embargo, el comercio bilateral con Estados Unidos mostró una contracción pronunciada: los envíos cayeron un 20% y las importaciones retrocedieron un 14.6% en 2025, en medio de tensiones arancelarias persistentes. Lv Daliang, portavoz de la autoridad aduanera china, afirmó que las relaciones deben ser “mutuamente beneficiosas” y llamó al “diálogo y negociación”.
El creciente superávit ha generado inquietud entre socios comerciales. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, instó a Beijing a reducir su dependencia de las exportaciones y fortalecer el consumo interno. En la misma línea, Eswar Prasad, de Brookings Institution, advirtió que el superávit tendrá “un impacto tan destructivo en el sistema de comercio global como los aranceles de Trump”.
Pese a las presiones deflacionarias y la debilidad del mercado inmobiliario, el Banco Mundial elevó su previsión de crecimiento para 2026 al 4.4%. Para Zhiwei Zhang, de Pinpoint Asset Management, el fuerte desempeño exportador permite a Beijing ganar tiempo y sostener su estrategia mientras evalúa nuevos estímulos.
El resultado deja claro que, aunque el motor externo sigue funcionando, el equilibrio interno será decisivo para determinar si esta fortaleza se traduce en estabilidad duradera o en nuevas fricciones globales.
Mira la señal en vivo de Comercio TV aquí y mantente al día en la actualidad financiera








