La guerra con Irán ya tiene un impacto tangible en los consumidores estadounidenses. Desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, el hogar promedio ha desembolsado $447 adicionales por el encarecimiento de la gasolina, el diésel y los viajes aéreos, según cálculos de Moody’s Analytics difundidos por la prestigiosa cadena estadounidense CNBC.
El costo acumulado para los consumidores asciende a casi $60,000 millones en apenas tres meses. Cerca de la mitad de esa cifra proviene del aumento de la gasolina, cuyo precio promedio nacional alcanzó $4.39 por galón, más de 47% por encima de los niveles registrados a comienzos de marzo, de acuerdo con la AAA.
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El diésel también se ha disparado hasta $5.52 por galón, un incremento similar que ya representa más de $20,000 millones en gastos adicionales. Dado que este combustible es clave para el transporte de mercancías, el aumento amenaza con trasladarse a otros productos y servicios a través de mayores costos logísticos.
A ello se suma el impacto en los viajes. Los consumidores han absorbido cerca de $10,000 millones en costos adicionales asociados al combustible para aviones, mientras que las tarifas aéreas aumentaron más de 20% en abril frente al mismo mes del año anterior.
La presión llega en un momento en que las finanzas familiares muestran señales de desgaste. La tasa de ahorro personal cayó a 2.6% en abril, uno de los niveles más bajos desde la crisis financiera, y la deuda de tarjetas de crédito alcanzó $1.25 billones durante el primer trimestre.
Los hogares de menores ingresos, incluidos muchos trabajadores hispanos en sectores como transporte, construcción y servicios, figuran entre los más expuestos al encarecimiento de la energía y al deterioro del poder adquisitivo.
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