Jerome Powell, expresidente de la Reserva Federal, alertó que la presión política sobre el banco central puede debilitar la confianza pública en una de las instituciones económicas más influyentes del mundo.
Durante una ceremonia en la Biblioteca John F. Kennedy en Boston, Powell señaló que la FED, los tribunales y las universidades enfrentan una “prueba de estrés” institucional bajo la administración de Donald Trump. Su advertencia llega tras meses de tensión por las tasas de interés y por intentos de la Casa Blanca de influir en la composición del banco central.
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Powell sostuvo que si un gobierno logra remover a funcionarios de la Reserva Federal por diferencias políticas, futuras administraciones podrían repetir ese camino. El riesgo, según su planteamiento, es que los mercados y los ciudadanos dejen de creer que las decisiones sobre tasas se toman con criterios económicos y no electorales.
La independencia de la FED es clave porque sus decisiones afectan hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos para pequeños negocios y el costo de financiar inventarios.
Para muchos hogares hispanos en EE.UU., especialmente aquellos vinculados a construcción, comercio minorista, logística y servicios, un banco central percibido como menos independiente puede traducirse en más incertidumbre sobre empleo, crédito y precios.
Powell dejó la presidencia de la Reserva Federal en mayo, pero permanece como gobernador. Kevin Warsh lo sucedió al frente del banco central.
El caso también ocurre en medio de disputas legales por el intento de destituir a la gobernadora Lisa Cook y tras una investigación federal sobre la renovación de la sede de la FED, valorada en $2,500 millones, que fue archivada en abril, según reportes.
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