La reestructuración más profunda del aparato federal en décadas no solo redujo oficinas y presupuestos. También alteró la trayectoria profesional de cientos de miles de trabajadores que, un año después, siguen ajustando su rumbo fuera de Washington.
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Los recortes impulsados por el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), eje del segundo mandato del presidente Donald Trump, provocaron la mayor reducción de personal federal registrada. Según la Oficina de Administración de Personal (OPM), aproximadamente 352,000 empleados dejaron sus cargos en 2025, incluidos más de 123,000 que aceptaron programas de renuncia diferida. La agencia señaló que la medida estaba “en consonancia con el objetivo del presidente Trump de un gobierno más pequeño y eficiente”.
El impacto fue amplio y alcanzó a dependencias como USAID, el Departamento de Educación, el HHS y la CFPB. Para muchos funcionarios, el cambio fue abrupto. Algunos describieron que el trabajo público, tradicionalmente asociado a estabilidad y propósito, entró en una etapa de incertidumbre en la que “gran parte de lo que entendemos por trabajo gubernamental cambió radicalmente”, según relatan organizaciones que han acompañado la transición laboral.
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Del gobierno federal al ámbito local
Ante el volumen de salidas, surgieron iniciativas para canalizar ese talento hacia estados y municipios. Plataformas como Civic Match, impulsada por la organización sin fines de lucro Work for America, registraron más de 12,800 personas provenientes de más de 30 agencias federales. En el último año, cerca de 200 profesionales fueron colocados en gobiernos locales, 150 de ellos extrabajadores federales.
Desde la organización señalan que “nunca imaginamos la magnitud de la necesidad”, y destacan que muchas ciudades vieron una oportunidad para captar experiencia técnica y administrativa que antes se concentraba en la capital.
Aun así, el ajuste no ha sido sencillo. Directivos del sector advierten que “todavía hay mucha gente buscando trabajo”, y que algunos se acercan al año de desempleo o subempleo.
Mientras continúan los debates sobre el tamaño y alcance del Estado federal, el reacomodo del talento público evidencia que la transformación institucional no terminó con los recortes. Sus efectos siguen moldeando el mapa laboral y redefiniendo dónde y cómo se ejerce el servicio público en Estados Unidos.
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