En un movimiento sin precedentes, la Agencia Internacional de Energía (AIE) anunció la liberación de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas mundiales. Esta medida busca estabilizar los precios del petróleo, que han experimentado una volatilidad extrema debido al conflicto bélico con Irán. La cifra duplica el récord anterior de 182 millones establecido en 2022, reflejando la gravedad de la actual crisis energética global.
La parálisis casi total del Estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del suministro mundial, ha forzado esta intervención coordinada de 32 naciones. El minado de la zona y los ataques directos a cargueros han detenido el flujo de 10 millones de barriles diarios. Aunque el crudo estadounidense cerró recientemente en $87.25, el costo de combustibles esenciales como el diésel continúa su ascenso vertiginoso.
No te pierdas: Petróleo, guerra con Irán y el voto hispano: Helder Toste, Enlace de Asuntos Gubernamentales de LIBRE
¿Podrá esta inyección masiva de inventarios suplir el cierre del Estrecho de Ormuz?
Los 400 millones de barriles representan aproximadamente 20 días de suministro de la ruta afectada. Este alivio es crucial, pues un alza sostenida del combustible amenaza con disparar la inflación y afectar los costos de transporte en toda la región. Países como Japón y Alemania ya han iniciado liberaciones unilaterales en solidaridad, buscando enviar un mensaje de resiliencia ante el bloqueo iraní.
Analistas advierten que esta estrategia solo será efectiva si el conflicto es breve. Si la normalización del flujo tarda más de un mes, la pérdida de suministro superaría los 350 millones de barriles, neutralizando el impacto de las reservas. La reapertura segura de la vía marítima sigue siendo el único factor capaz de reducir los precios de la energía de forma sostenible a largo plazo.







