Los precios del petróleo volvieron a subir con fuerza luego de nuevos ataques contra instalaciones energéticas en Irán, revirtiendo la relativa calma que había marcado el inicio de la jornada.
El crudo Brent superó los $109 por barril tras conocerse el ataque al yacimiento de gas South Pars, la mayor instalación de este tipo a nivel mundial y compartida entre Irán y Qatar. La escalada aumenta el riesgo sobre el suministro energético global.
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El mercado también reaccionó al endurecimiento esperado de Irán frente al estrecho de Ormuz, una ruta clave por donde transita una parte significativa del petróleo mundial. Cualquier interrupción en ese punto mantiene la presión alcista sobre los precios.
En paralelo, Europa registró subidas en el gas natural, reflejando la sensibilidad del mercado energético ante el conflicto.
Un acuerdo entre Irak y la región kurda para exportar crudo hacia Turquía ayudó parcialmente a moderar el avance de los precios en las primeras horas del día. El plan contempla enviar unos 250,000 barriles diarios al puerto de Ceyhan, evitando el paso por Ormuz.
Sin embargo, este volumen es limitado frente a la magnitud del comercio global que depende de esa vía, por lo que el alivio sería parcial.
Para consumidores y pequeños negocios, el repunte del petróleo implica mayores costos en combustible y transporte, presionando precios en sectores como alimentos, logística y construcción, donde la volatilidad energética suele trasladarse rápidamente a la economía diaria.







