Los precios del petróleo retrocedieron con fuerza el martes, luego de señales desde Washington que apuntan a una posible reanudación de conversaciones con Irán. El crudo estadounidense WTI para entrega en mayo cayó 6% hasta $93.07 por barril, mientras que el Brent, referencia internacional, bajó cerca de 4% hasta $95.58 por barril.
El movimiento refleja un cambio en la percepción del mercado, que venía incorporando un escenario de mayor tensión en Medio Oriente. El vicepresidente JD Vance indicó que Estados Unidos e Irán podrían retomar el diálogo tras el fracaso de las negociaciones del fin de semana, lo que abre la puerta a una eventual desescalada en el conflicto.
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Mercado reacciona a expectativas de menor riesgo
Las declaraciones sugieren que aún existe margen para un acuerdo, pese a las recientes medidas adoptadas por Estados Unidos. El lunes, Washington inició un bloqueo dirigido a puertos iraníes en el Golfo Pérsico, aunque posteriormente se aclaró que las restricciones se limitan a embarcaciones vinculadas a zonas costeras de Irán.
Este contexto ha generado volatilidad en los precios del crudo. Por un lado, las restricciones al comercio marítimo amenazan con afectar la oferta, especialmente considerando que Irán exportaba alrededor de 1,700,000 barriles diarios a través del estrecho de Ormuz. Por otro, la posibilidad de nuevas negociaciones reduce el riesgo de una interrupción prolongada en el suministro.
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Demanda bajo presión por altos precios
A la incertidumbre geopolítica se suma un cambio en las perspectivas de consumo. La Agencia Internacional de Energía advirtió que el encarecimiento del petróleo está comenzando a afectar la demanda global. El organismo prevé una contracción de 1,500,000 barriles diarios en el segundo trimestre, lo que marcaría la mayor caída desde la pandemia.
Para el conjunto del año, la AIE estima una reducción de 80,000 barriles diarios en la demanda, un giro significativo frente a su previsión anterior de crecimiento de 640,000 barriles diarios.
El ajuste refleja cómo los precios elevados del combustible impactan directamente en consumidores y empresas. En Estados Unidos, esto puede traducirse en mayores costos de transporte y energía, afectando especialmente a sectores como logística, construcción y servicios, donde la participación de trabajadores hispanos es relevante.
En ese contexto, el mercado petrolero enfrenta una doble presión: por un lado, la incertidumbre sobre la oferta derivada del conflicto; por otro, una demanda más débil ante precios elevados. La evolución de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán será clave para definir la dirección del crudo en las próximas semanas.
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