La organización del Mundial 2026 en Estados Unidos enfrenta críticas crecientes tras estimaciones de que el transporte hacia el MetLife Stadium podría costar hasta $100 dólares por trayecto, un alza cercana al 775% frente a la tarifa habitual de $12.90 dólares.
La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, rechazó el esquema actual, señalando que el acuerdo heredado exime a la FIFA de cubrir los costos de movilidad de los aficionados. El sistema NJ Transit sería el encargado de trasladar a más de 40,000 personas por partido, lo que implicaría un gasto cercano a $48 millones de dólares.
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El contraste financiero ha intensificado el debate. Mientras el organismo rector del fútbol proyecta ingresos por unos $11,000 millones de dólares durante el torneo, cubrir el transporte representaría apenas una fracción mínima de ese total.
Desde el Congreso, el senador Chuck Schumer también cuestionó el modelo, al considerar que los usuarios diarios del transporte público no deberían subsidiar un evento altamente rentable. La presión política se suma al malestar de residentes ante posibles tarifas extraordinarias en días de partido.
Aunque NJ Transit aclaró que el aumento aún no está confirmado, el solo planteamiento ha generado preocupación por el impacto en el bolsillo de los aficionados, especialmente quienes dependen del transporte público para desplazarse entre Nueva York y Nueva Jersey.
El problema no se limita al noreste. En Massachusetts, asistentes a partidos en el Gillette Stadium enfrentan costos cercanos a 95 dólares en servicios de autobús privados, reflejando una tendencia de precios elevados en distintas sedes.
A esto se suman restricciones operativas: en días de partido, ciertas áreas de Penn Station gestionadas por NJ Transit tendrían acceso limitado durante varias horas, coincidiendo en parte con horarios pico.
El gobierno federal ya comprometió $100.3 millones de dólares para mejorar la infraestructura de transporte en las ciudades anfitrionas, aunque no está claro cuánto recibirá Nueva Jersey ni cómo se distribuirán esos fondos.
Para trabajadores y pequeños negocios —muchos de ellos latinos en sectores como servicios, logística y comercio— el encarecimiento del transporte puede traducirse en mayores costos operativos o menor acceso a oportunidades económicas vinculadas al evento. A la vez, para familias que buscan asistir a los partidos, el precio del traslado podría convertirse en una barrera adicional frente a entradas ya costosas.
Históricamente, la FIFA no ha financiado el transporte local en sus torneos, lo que sugiere que el conflicto podría extenderse en los próximos meses mientras avanzan los preparativos del Mundial.
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