Intel encadena nueve jornadas consecutivas al alza y acumula un avance de 58.29% en ese período, en lo que se perfila como su mejor racha bursátil de nueve días desde al menos la década de 1970. El movimiento iguala su última seguidilla de nueve días registrada en septiembre de 2023, mientras que la racha más extensa sigue siendo la de 13 sesiones en mayo de 2005.
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El repunte ha estado impulsado por una serie de anuncios estratégicos del fabricante de chips, que vuelve a ganar protagonismo en la carrera por la inteligencia artificial. Entre ellos destaca la ampliación de su alianza con Google, que utilizará los procesadores Xeon 6 de Intel para cargas de trabajo vinculadas al entrenamiento e inferencia de IA, un segmento donde la eficiencia y la capacidad de procesamiento se vuelven críticas.
A esto se suma su incorporación al proyecto Terafab impulsado por Elon Musk. El plan contempla el desarrollo de un complejo avanzado de chips en Austin, Texas, enfocado en diseñar y fabricar semiconductores personalizados para compañías como SpaceX, xAI y Tesla. Intel busca posicionarse como un actor clave en ese ecosistema, apoyándose en su capacidad de diseñar, fabricar y empaquetar chips de alto rendimiento a gran escala, con el objetivo de acelerar la producción de infraestructura para IA y robótica.
La compañía también envió una señal relevante al mercado tras recomprar la participación que no controlaba de su planta en Irlanda por $14,200 millones de dólares. La operación marca un contraste con 2024, cuando Intel había vendido parte del activo para fortalecer su balance, y ahora refleja una mayor solidez financiera en medio de su proceso de reestructuración.
En el contexto del sector, Intel y AMD siguen liderando el negocio de CPU, un componente que vuelve a cobrar importancia en la era de la inteligencia artificial. Ejecutivos de la industria han advertido que estas unidades pueden convertirse en un cuello de botella para el desarrollo de sistemas más complejos, lo que refuerza la tesis de inversión en este segmento más allá del dominio actual de las GPU.
A diferencia de Nvidia y AMD, que externalizan gran parte de su producción, Intel mantiene un modelo integrado que combina diseño y manufactura, una ventaja estratégica en un entorno donde la capacidad de fabricación local ha ganado relevancia en Estados Unidos. Ese factor también ha atraído respaldo institucional y alianzas dentro del ecosistema tecnológico.
Para los inversionistas minoristas, incluidos muchos hispanos en Estados Unidos, el rally refleja tanto una oportunidad como un riesgo. Por un lado, Intel vuelve a posicionarse como una historia de recuperación ligada al crecimiento de la IA y la manufactura avanzada. Por otro, un avance tan acelerado en pocos días eleva la probabilidad de correcciones, especialmente en un sector donde las expectativas suelen moverse más rápido que los resultados.
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