Las empresas chinas de robots humanoides están ganando terreno en la implementación comercial, desplegando equipos en fábricas, aeropuertos y hospitales, mientras sus competidores en Estados Unidos continúan enfocados en desarrollo y en atraer capital con valoraciones elevadas.
El avance se refleja en la escala. Más de 100 startups operan en China y ya lideran los envíos globales de robots humanoides, ocupando los primeros puestos del mercado en 2025. Compañías como AI2 Robotics incluso han logrado contratos en manufactura avanzada frente a rivales estadounidenses, consolidando su presencia en aplicaciones reales.
No te pierdas: Amazon redobla su apuesta por Anthropic con hasta $25,000 millones más para infraestructura de IA
Unitree Robotics se ha posicionado como uno de los fabricantes más agresivos en la expansión global de robots humanoides, con modelos como el G1 ganando visibilidad por su bajo costo y rápida comercialización. Este robot, presentado como una alternativa accesible, tiene un precio cercano a los $15,000, muy por debajo de competidores occidentales, y está diseñado para tareas de asistencia, investigación y entornos comerciales. Su tamaño compacto, movilidad avanzada y capacidad de interacción lo han convertido en uno de los primeros humanoides chinos en salir masivamente al mercado internacional.
Junto a empresas como UBTech y Fourier Intelligence, Unitree está aprovechando la escala de manufactura china para reducir costos y acelerar la adopción global. Esta estrategia recuerda lo ocurrido con los vehículos eléctricos: precios más bajos y despliegue rápido. Para sectores como retail, logística y servicios, esto anticipa una automatización más accesible, con impacto directo en empleos operativos y en la necesidad de habilidades técnicas más especializadas.
La brecha con EE.UU. también es financiera, en donde la balanza se pone del lado de occidente. Empresas como Figure alcanzan valoraciones de al menos $39,000 millones, muy por encima de firmas chinas que rondan los $3,000 millones. Sin embargo, esta diferencia responde más a la narrativa que al despliegue: en Estados Unidos, los robots se perciben como plataformas amplias de inteligencia artificial, mientras que en China se consideran soluciones industriales enfocadas en producción. Este enfoque ha permitido a China acelerar la adopción, replicando un modelo ya visto en sectores como vehículos eléctricos y drones, donde la ventaja proviene de la capacidad de fabricación y ejecución a gran escala.
El flujo de capital también está cambiando. Las tensiones geopolíticas han reducido la inversión estadounidense en tecnología china, abriendo espacio para fondos de Oriente Medio, que están financiando startups y adquiriendo robots como parte de su estrategia de diversificación económica.
A su vez, el mercado estadounidense muestra una concentración del capital de riesgo en software —cerca del 90%— lo que deja menos recursos disponibles para tecnologías industriales como la robótica.
La competencia en robótica humanoide ya no se limita a innovación, sino a quién logra escalar primero en el mundo real, y en ese frente China empieza a tomar ventaja.
Da clic aquí y recibe sin costo el mejor análisis económico de Comercio TV directamente en tu bandeja de entrada








