Nike reducirá su plantilla en aproximadamente 1,400 trabajadores, cerca del 2%, como parte de un plan para simplificar sus operaciones y mejorar su eficiencia global. La medida afectará principalmente al departamento de tecnología.
El ajuste se enmarca en la reestructuración impulsada por el CEO Elliott Hill. La compañía ya había recortado unos 800 empleos en enero y anticipó un impacto de $300 millones por iniciativas de reducción de costos.
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El director de operaciones, Venkatesh Alagirisamy, indicó internamente que los cambios representan una continuación de la estrategia en curso, enfocada en hacer a la empresa más ágil frente a un entorno más competitivo.
Nike, con sede en Oregón y cerca de 77,800 empleados hasta el año pasado, enfrenta presiones por una menor demanda y un aumento de la competencia en el sector deportivo. Aunque ha logrado mejorar su relación con minoristas en Estados Unidos —lo que ha impulsado ventas en ese mercado—, el desempeño en China sigue siendo un punto débil.
La compañía proyectó recientemente una caída en ingresos y advirtió que las ventas en China podrían retroceder hasta un 20% en el trimestre actual. Este panorama ha golpeado a la acción, que acumula una caída cercana al 30% en lo que va del año y tocó mínimos de más de una década en semanas recientes.
Como parte del ajuste, Nike también reorganizará su equipo tecnológico, optimizará procesos en su planta de Beaverton —clave por su tecnología Air— y redistribuirá parte de la producción de Converse hacia fábricas asociadas, además de reconfigurar su cadena de suministro.
Estos movimientos reflejan una tendencia más amplia en grandes corporaciones que buscan automatizar y reducir costos en áreas tecnológicas, un segmento donde también hay alta participación de talento internacional, incluidos profesionales hispanos en Estados Unidos. Para muchos trabajadores en tecnología y logística, sectores donde Nike tiene fuerte presencia, este tipo de recortes refuerza la necesidad de adaptarse a perfiles más especializados y vinculados a eficiencia operativa.
Al mismo tiempo, la debilidad en China y la presión sobre el consumo global pueden tener efectos indirectos en precios y demanda de productos deportivos en mercados clave como Estados Unidos, donde comunidades hispanas representan una base relevante de consumidores y pequeños negocios vinculados al retail.
Nike apuesta ahora por una estructura más ligera para recuperar crecimiento en un entorno donde la disciplina de costos y la ejecución operativa serán determinantes para recuperar la confianza del mercado. En su comunicado, Alagirisamy afirmó que los cambios tenían como objetivo hacer que la empresa respondiera mejor.
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