Western Union reportó una fuerte caída en sus ganancias del primer trimestre, afectada por un menor flujo de remesas desde Estados Unidos hacia América Latina. La compañía registró un beneficio neto de $64.7 millones, equivalente a $0.20 por acción, frente a los $123.5 millones, o $0.36 por acción, del mismo periodo del año anterior.
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El desempeño quedó además por debajo de lo esperado por el mercado. Las ganancias ajustadas alcanzaron $0.25 por acción, lejos de los $0.39 proyectados por analistas.
La empresa atribuyó el retroceso a un entorno más complejo para su negocio minorista en la región, donde el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos ha reducido el envío de dinero hacia países como México, Ecuador y Guatemala. Estas transferencias son una fuente clave de ingresos para millones de hogares en América Latina.
Los ingresos totales se mantuvieron prácticamente estables en $982.7 millones, superando ligeramente las previsiones de Wall Street, aunque sin compensar la presión sobre la rentabilidad.
El impacto también se reflejó en el mercado bursátil. Las acciones de Western Union cayeron cerca de 12% tras el anuncio, acumulando un descenso de aproximadamente 19% en los últimos 12 meses, lo que evidencia la preocupación de los inversionistas sobre la sostenibilidad del negocio en su principal mercado.
La compañía señaló que sus resultados estuvieron afectados por menores eficiencias en costos fijos, mayores gastos vinculados a nuevas alianzas estratégicas, pérdidas cambiarias y una mayor carga impositiva.
A pesar del contexto, la firma mantiene sus previsiones para el año, con un crecimiento de ingresos de entre 5% y 8% y un beneficio ajustado estimado entre $1.75 y $1.85 por acción.
Aunque la empresa observa señales de estabilización en los envíos, la debilidad persiste en algunos corredores clave como Colombia, donde las remesas siguen mostrando fragilidad.
Este comportamiento tiene implicaciones directas en comunidades hispanas en EE.UU., donde muchos trabajadores migrantes enfrentan mayor incertidumbre laboral y legal. Esto no solo reduce su capacidad de enviar dinero, sino que también impacta el consumo en economías locales que dependen de esos flujos, desde pequeños comercios hasta servicios básicos.
Para inversionistas, el caso de Western Union refleja cómo factores políticos y migratorios pueden influir directamente en industrias financieras vinculadas al flujo de efectivo transfronterizo, especialmente en regiones donde las remesas representan una parte relevante del PIB.
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