El alza acelerada de la gasolina está profundizando la desigualdad económica en Estados Unidos. Un estudio de la Reserva Federal de Nueva York revela que los hogares de bajos ingresos están recortando consumo, mientras los de mayores ingresos apenas ajustan su comportamiento.
Durante el repunte energético de marzo, los hogares que ganan menos de $40,000 al año aumentaron su gasto en gasolina solo un 12%, pero lo hicieron reduciendo su consumo en un 7%. En contraste, quienes superan los $125,000 incrementaron su gasto un 19%, con una caída mínima del consumo de apenas 1%.
El resultado refleja una “economía en forma de K”, donde los grupos de mayores ingresos mantienen su nivel de vida, mientras los más vulnerables ajustan fuertemente su consumo. Según el informe, este patrón se intensificó tras el aumento del precio del combustible ligado al conflicto con Irán.
No te pierdas: Aluminio se encarece por tensión en Medio Oriente y golpea costos de autos y bebidas
El precio promedio de la gasolina subió casi $1 por galón en marzo, hasta $3.81, y actualmente ronda los $4.30, impulsado por el encarecimiento de la energía, que acumula un alza del 56% desde la pandemia.
La presión es especialmente relevante para comunidades hispanas en EE.UU., que tienen una alta participación en sectores como construcción, transporte y servicios, donde el uso del automóvil es esencial. El encarecimiento del combustible no solo eleva costos laborales y operativos, sino que también reduce el ingreso disponible en hogares con menor capacidad de ajuste.
El estudio también muestra que los hogares de menores ingresos recurren a estrategias como compartir vehículo o usar transporte público cuando es posible, mientras que los de mayores ingresos mantienen patrones de consumo más estables.
Este comportamiento no es nuevo, pero sí más pronunciado. Los investigadores señalan que la brecha actual supera incluso la observada tras el shock energético de 2022 por la invasión de Rusia a Ucrania.
En paralelo, la inflación sigue erosionando el poder adquisitivo. Desde marzo de 2020, los precios al consumidor han subido cerca de 28%, prácticamente en línea con el crecimiento salarial del 30%, lo que deja poco margen de mejora real, especialmente en los segmentos de menores ingresos.
El gasto total en gasolina aumentó un 15% en marzo, según el análisis basado en una muestra de 2,000 consumidores, confirmando que el impacto del encarecimiento energético se distribuye de forma desigual en la economía.
Da clic aquí y recibe sin costo el mejor análisis económico de Comercio TV directamente en tu bandeja de entrada








