Nike atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años, pero su director ejecutivo, Elliott Hill, asegura mantener plena confianza en la recuperación de la empresa. Esa convicción quedó reflejada cuando compró más de $2 millones en acciones de la compañía justo en abril, coincidiendo con el nivel más bajo de la acción desde 2014.
La empresa enfrenta una prolongada desaceleración en ventas y una pérdida de impulso en mercados clave fuera de Norteamérica. Aunque algunos resultados locales han mostrado estabilidad, regiones como Europa, Medio Oriente y China continúan débiles, aumentando la presión sobre la marca.
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Hill reconoció que Nike atraviesa una etapa complicada. “Estamos en fase de limpieza y de reinicio, sentando las bases”, afirmó durante una entrevista en la sede de la empresa en Oregón. También aseguró que la prioridad es preparar el negocio “para los próximos 40 años”.
Desde que asumió como CEO en octubre de 2024, las acciones de Nike acumulan una caída superior al 50%, pese a un leve repunte reciente. Analistas de Wall Street consideran que la recuperación podría tardar más de lo esperado y algunos bancos rebajaron recientemente su recomendación sobre la acción.
Los últimos resultados financieros reflejan ese desafío. Nike reportó ingresos por $11,300 millones, prácticamente sin crecimiento frente al año anterior, y proyectó una caída de entre 2% y 4% en ventas para el trimestre actual.
Además, la empresa enfrenta factores externos como inflación, costos energéticos y tensiones geopolíticas. El director financiero, Matthew Friend, advirtió que el entorno podría volverse “cada vez más dinámico” debido al aumento del petróleo y la incertidumbre global.
Hill sostiene que el problema no se resolverá rápidamente. “Se necesita tiempo”, dijo al explicar la complejidad de reorganizar una compañía de 78,000 empleados y reconstruir relaciones con consumidores y minoristas.
El ejecutivo también reconoció errores estratégicos, especialmente el fuerte enfoque en ventas directas durante la pandemia. “Nuestro error radica en olvidar a quién servimos”, afirmó. Ahora, Nike busca volver a fortalecer alianzas con tiendas y mejorar su presencia física y digital, especialmente en China.
Para inversionistas y consumidores, el caso refleja cómo incluso marcas globales pueden enfrentar largos procesos de ajuste en un entorno económico más competitivo y cambiante.
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