El nuevo presidente de la FED llega con el respaldo de Donald Trump y con la expectativa de reactivar los recortes de tasas, mientras Jerome Powell deja un legado definido por la pandemia y la lucha por la independencia del banco central.
Kevin Warsh jurará este viernes 22 de mayo de 2026 como nuevo presidente de la Reserva Federal, poniendo fin al mandato de Jerome Powell después de ocho años marcados por algunas de las mayores turbulencias económicas en la historia reciente de Estados Unidos. La ceremonia será encabezada por el presidente Donald Trump, quien impulsó personalmente la nominación de Warsh con la expectativa de que el banco central retome una política de reducción de tasas de interés.
La llegada de Warsh ocurre en un momento complejo para la economía estadounidense. Aunque la inflación se ha moderado frente a los máximos de 2022, todavía permanece por encima de la meta del 2% fijada por la Fed, mientras el mercado laboral continúa mostrando fortaleza. Esa combinación ha llevado a muchos analistas a considerar improbable un ciclo agresivo de recortes en el corto plazo.
Warsh, de 56 años, asumirá como el undécimo presidente moderno de la Reserva Federal y también como el funcionario más acaudalado en ocupar el cargo, según sus declaraciones financieras previas a la confirmación en el Senado. Para cumplir con las estrictas reglas éticas de la institución, deberá desprenderse de una parte importante de sus inversiones.
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El legado de Powell queda marcado por la pandemia y la inflación
Jerome Powell deja la FED tras dirigir al banco central durante eventos excepcionales: el colapso económico provocado por la pandemia, la inflación más alta en más de cuatro décadas y una fuerte presión política desde la Casa Blanca.
Durante 2020, la Reserva Federal redujo las tasas de interés prácticamente a cero y lanzó programas de emergencia para sostener el crédito y estabilizar los mercados financieros. Powell describió entonces esas medidas como un esfuerzo “sin precedentes” para apoyar la economía de manera “enérgica, proactiva y decidida”.
La respuesta monetaria ayudó a contener el impacto inicial de la crisis sanitaria, aunque posteriormente el rápido repunte económico, combinado con interrupciones en las cadenas de suministro y estímulos fiscales masivos, alimentó un fuerte aumento de precios.
Patrick Harker, expresidente de la Reserva Federal de Filadelfia, afirmó que “es difícil pensar en otro presidente de la Reserva Federal que haya enfrentado una combinación tan abrumadora de golpes a la economía estadounidense”.
Sin embargo, los críticos de Powell sostienen que la FED reaccionó demasiado tarde frente a la inflación. El banco central defendió inicialmente que las presiones inflacionarias serían temporales, pero terminó aplicando desde 2022 el ciclo de aumentos de tasas más agresivo desde la década de 1980.
Ese endurecimiento monetario elevó el costo del crédito para consumidores y empresas, afectando especialmente a familias de bajos ingresos, incluyendo a millones de hogares hispanos que dependen del financiamiento para vivienda, automóviles y pequeños negocios.
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La independencia de la FED seguirá bajo presión política
Uno de los aspectos más relevantes del legado de Powell será su defensa de la independencia de la Reserva Federal frente a la presión política.
Trump criticó repetidamente a Powell por no reducir las tasas con mayor rapidez y llegó a amenazar con destituirlo. Aun así, Powell insistió en que las decisiones monetarias deben basarse en datos económicos y no en intereses políticos.
“La independencia es lo que nos permite hacer nuestro trabajo. Es fundamental que la tengamos para poder preservar la estabilidad de precios”, declaró Powell en marzo.
Antes de abandonar el cargo, Powell también dejó un mensaje dirigido a Warsh: “Manténganse al margen de la política electoral”.
Sectores como construcción, logística, restaurantes y comercio minorista siguen dependiendo de condiciones de crédito favorables y de una inflación controlada. Cualquier cambio en la política monetaria tendrá impacto directo en hipotecas, tarjetas de crédito, préstamos comerciales y costos de consumo para una comunidad que representa una parte creciente de la economía estadounidense.
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