La idea de manejar las inversiones sin ayuda profesional suele asociarse con independencia financiera y ahorro en comisiones. Sin embargo, para Natalia Ospina, asesora financiera y fundadora de “La Libreta Financiera”, el verdadero problema no es cuánto cuesta una asesoría, sino cuánto puede costar una mala decisión tomada en medio del miedo o la incertidumbre.
“En inversiones el mayor costo no suele ser una comisión”, explicó Ospina. “Realmente el mayor costo muchas veces suele ser una mala decisión, una reacción emocional o una oportunidad que puedes estar perdiendo”.
La especialista sostiene que muchas personas no fracasan por falta de información, sino por la forma en la que reaccionan cuando su dinero está en juego. “Las personas no pierden dinero por falta de ganas o disciplina. Pierden dinero por cómo toman sus decisiones”, afirmó.
Para explicar esa diferencia, Ospina comparó dos perfiles de inversionistas. El primero, una persona que cambia constantemente de estrategia, compra siguiendo tendencias y vende cuando el mercado cae. El segundo, alguien que trabaja con una estructura clara y un acompañamiento profesional.
“Invertir no es difícil técnicamente hablando, es difícil emocionalmente”, señaló. Según explicó, durante momentos de crisis, como ocurrió en la pandemia, muchos inversionistas vendieron activos por miedo y luego regresaron tarde al mercado, comprando más caro y afectando su rentabilidad de largo plazo.
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La importancia de tener estructura y disciplina
Ospina insiste en que un asesor financiero no solo sirve para escoger acciones o fondos de inversión. El verdadero valor está en ayudar a construir una estrategia coherente con las metas personales, el perfil de riesgo y la capacidad emocional del inversionista.
“No es lo mismo invertir que tener una estrategia”, aseguró. “Un profesional te ayuda a definir objetivos, asignar activos y crear coherencia entre tu estado emocional y aquello en lo que quieres invertir”.
Además, destacó que contar con acompañamiento puede ayudar a evitar decisiones impulsivas en momentos de volatilidad. “Cuando el mercado se mueve, el profesional te ayuda a mantenerte en el plan y ajustarte con criterio”, explicó.
Ese mensaje cobra relevancia para muchos pequeños inversionistas hispanos en Estados Unidos, especialmente en momentos donde redes sociales, gurús financieros y tendencias virales impulsan decisiones rápidas sobre acciones, criptomonedas o inversiones especulativas.
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El costo invisible de esperar demasiado
La experta también advirtió sobre otro error frecuente: retrasar las inversiones por miedo. Según dijo, postergar durante años una decisión financiera puede representar pérdidas importantes en el largo plazo debido al efecto del interés compuesto.
“El costo no es la asesoría, el costo es no tomar dirección”, afirmó.
Ospina recomienda que las personas revisen si sienten ansiedad al invertir, si cambian constantemente de estrategia o si toman decisiones basadas únicamente en noticias y tendencias. En esos casos, considera que lo que falta no es más información, sino una estructura financiera sólida.
“Pensar que hacerlo solo siempre es mejor sí puede llegar a ser el error”, concluyó. “Un profesional no te va a garantizar resultados, pero sí puede aumentar la probabilidad de tomar mejores decisiones y dormir tranquilo. Y en inversiones, eso lo es todo”.
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