Los hogares británicos enfrentarán un nuevo golpe en sus facturas de energía este verano. Ofgem, el regulador energético del Reino Unido, anunció que su tope de precios subirá 13% en julio, presionado por el encarecimiento del gas y la volatilidad en los mercados internacionales tras el conflicto con Irán.
La factura anual promedio de gas y electricidad pasará de £1,641 a unas £1,862, su nivel más alto en dos años. El aumento será más fuerte en el gas, con un alza cercana al 24%, mientras que la electricidad subiría alrededor de 5%.
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El ajuste refleja la dependencia británica de energía importada. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz, una ruta clave para el petróleo y el gas, disparó los precios del Brent y elevó también los futuros del gas europeo negociados en el TTF holandés.
Ofgem señaló que cerca del 40% de las cuentas energéticas del país están bajo contratos de precio fijo, por lo que esos hogares quedarían protegidos del aumento inmediato. Sin embargo, quienes estén expuestos a tarifas variables sentirán el impacto desde julio.
La presión llega pese a que los hogares británicos ya han reducido su consumo: usan 7% menos electricidad y 17% menos gas frente a la última revisión del regulador. Aun así, el alivio por menor demanda no compensa el salto de los precios mayoristas.
La consultora Cornwall Insight prevé otro aumento en octubre, hasta unas £1,899.44 anuales. Ese escenario anticipa un invierno más costoso para familias y pequeños negocios, incluidos comercios de alimentos, restaurantes y servicios donde muchos trabajadores inmigrantes e hispanos participan como empleados o emprendedores.
El Gobierno británico recordó que las facturas siguen por debajo del pico de 2022, cuando la crisis energética europea obligó a limitar los pagos en £2,500 anuales. Pero el secretario de Seguridad Energética, Ed Miliband, reconoció que el nuevo aumento representa una presión adicional para los hogares.
La crisis no se limita al Reino Unido. Alemania ya restringió la frecuencia con la que las gasolineras pueden subir precios, mientras la eurozona reportó un aumento anual de 10.8% en los costos de energía en abril.
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