Las acciones estadounidenses cerraron nuevamente en máximos históricos impulsadas por el renovado entusiasmo alrededor de la inteligencia artificial, resultados corporativos sólidos y expectativas de una posible extensión del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
El S&P 500 subió 0.58% hasta los 7,563.63 puntos, mientras el Nasdaq avanzó 0.91% y cerró en 26,917.47, ambos marcando nuevos récords históricos. El Dow Jones también terminó en positivo con un alza de 0.05% hasta los 50,668.97 puntos.
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El principal motor del mercado fue el sector tecnológico, especialmente después de los resultados de Snowflake. Las acciones de la compañía se dispararon 36.5%, registrando la mejor jornada de su historia tras superar expectativas de ingresos y ganancias y anunciar un acuerdo para invertir $6,000 millones en Amazon Web Services durante cinco años.
El fuerte avance de Snowflake impulsó a otras empresas tecnológicas vinculadas a inteligencia artificial y software. Qualcomm subió 4.2%, AMD avanzó 4.6% y el ETF tecnológico IGV ganó 2.8%. Las compañías relacionadas con memoria y almacenamiento también registraron fuertes movimientos alcistas.
El mercado además reaccionó positivamente a reportes que señalan avances diplomáticos entre Washington y Teherán. Según Axios, negociadores estadounidenses e iraníes habrían acordado un memorando de entendimiento de 60 días para extender el alto el fuego y continuar negociaciones sobre el programa nuclear iraní, aunque Donald Trump todavía no aprueba oficialmente el acuerdo.
Los precios del petróleo moderaron sus ganancias después de conocerse los reportes diplomáticos. El crudo West Texas Intermediate cerró cerca de $88.90 por barril, mientras el Brent terminó alrededor de $93.71.
Otro factor que ayudó al optimismo fue el nuevo dato de inflación. El índice de precios de gastos de consumo personal (PCE), la medida favorita de la FED, subió 0.4% en abril, ligeramente por debajo del 0.5% esperado por economistas. La inflación anual permaneció en 3.8%, todavía elevada frente al objetivo de 2% del banco central, pero algunos inversionistas interpretaron el dato como una señal de que las presiones inflacionarias podrían estar comenzando a moderarse.
El resultado fortaleció el sentimiento positivo en Wall Street, especialmente en sectores tecnológicos que dependen de tasas de interés más estables para sostener sus elevadas valuaciones.
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