Tesla presentó unos resultados que reflejan un fuerte crecimiento operativo, pero también dejaron claro el enorme costo de financiar su transformación hacia la inteligencia artificial y la conducción autónoma. Aunque la compañía aumentó sus ingresos un 26% interanual, hasta $28,236 millones, y entregó 480,126 vehículos, un 25% más que hace un año, los inversionistas reaccionaron con preocupación porque la rentabilidad volvió a deteriorarse.
El negocio automotriz generó $20,516 millones, mientras que las divisiones de energía y almacenamiento aportaron $3,139 millones. Además, el segmento de servicios creció un 50%, hasta un récord de $4,581 millones.
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El margen bruto cayó de 17.2% a 16.8%, el margen operativo se redujo de forma significativa y el flujo de caja libre terminó en terreno negativo, lo que provocó una fuerte caída de la acción en las operaciones posteriores al cierre y en el premercado.
La presión proviene de una combinación de menores precios promedio por vehículo, menores ingresos por créditos regulatorios y un fuerte aumento en el gasto para desarrollar inteligencia artificial, robotaxis y robots humanoides.
Los gastos operativos crecieron 47%, mientras que las inversiones de capital se dispararon 142%, hasta $5,789 millones. Aunque Tesla mantiene una sólida posición de liquidez, con $43,524 millones entre efectivo e inversiones de corto plazo, el mercado ahora se pregunta cuánto capital adicional necesitará para completar esa transición tecnológica.
La compañía continúa ampliando su estrategia de movilidad autónoma. Las suscripciones al sistema Full Self-Driving (FSD) aumentaron 58%, hasta 1.48 millones, y el servicio de robotaxi sigue expandiéndose en algunas ciudades de Estados Unidos. No obstante, la conducción completamente autónoma aún no está disponible, ya que en mercados como San Francisco los vehículos siguen operando con conductores de seguridad.
En paralelo, Tesla avanza en el desarrollo del robot humanoide Optimus, cuyas primeras líneas de producción ya fueron instaladas en Fremont. Sin embargo, las primeras unidades estarán destinadas principalmente a recopilar datos y perfeccionar el sistema, por lo que la comercialización masiva todavía está lejos.
La empresa necesita que su negocio tradicional de vehículos siga generando suficiente efectivo para financiar una de las transformaciones tecnológicas más ambiciosas de la industria.
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