Ford Motor dio un paso para regresar al negocio de la defensa al unirse a la competencia por desarrollar el nuevo camión táctico del Ejército de Estados Unidos. El proyecto enfrenta a la automotriz con General Motors y otros fabricantes en una licitación estratégica para modernizar la capacidad operativa de las fuerzas armadas.
El Ejército confirmó la adjudicación de contratos a Ford, General Motors y BC Customs para construir prototipos del vehículo, que serán entregados el próximo año. La institución prevé incorporar alrededor de 600 unidades una vez concluya el proceso de evaluación.
El nuevo camión no solo transportará tropas por terrenos difíciles. También funcionará como una plataforma móvil para suministrar energía a drones, equipos de comunicaciones y sistemas de mando, una capacidad considerada clave para los conflictos modernos.
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Ford y GM compiten por un contrato estratégico
Ford desarrollará tres prototipos basados en sus camionetas Serie F de servicio pesado, mientras que General Motors ya prueba una versión denominada ISV-Heavy, derivada de la Chevrolet Silverado HD y utilizada en evaluaciones de campo por el Ejército.
Aunque el Pentágono no ha revelado el valor del nuevo contrato, los vehículos tácticos ligeros fabricados por General Motors tienen un costo cercano a $330,000 por unidad, lo que da una idea de la magnitud económica del programa.
Para Ford, el proyecto representa su mayor oportunidad de regresar al sector militar desde que vendió su división Ford Aerospace en 1990. Durante las guerras de Corea y Vietnam, la empresa suministró vehículos tácticos al Ejército estadounidense.
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La industria automotriz gana protagonismo en defensa
El interés del Pentágono refleja una estrategia más amplia para aprovechar la capacidad industrial de los fabricantes de automóviles y acelerar la producción de equipos militares, en respuesta a las necesidades generadas por los conflictos en Ucrania y Oriente Medio.
El director ejecutivo de Ford, Jim Farley, confirmó recientemente que la compañía mantiene conversaciones con el Departamento de Defensa sobre proyectos relacionados con transporte militar, semiconductores y cadenas de suministro críticas.
General Motors también amplía su presencia en este mercado. Su división de defensa firmó recientemente un acuerdo potencial de $1,000 millones para fabricar 10,000 vehículos de infantería, además de una alianza con Lockheed Martin para fortalecer la producción de municiones.
El fortalecimiento de la industria de defensa abre nuevas oportunidades para el sector manufacturero estadounidense. También podría beneficiar a miles de trabajadores hispanos empleados en las cadenas de producción automotriz, una industria que busca diversificar sus operaciones más allá del mercado tradicional de vehículos comerciales.
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