Whirlpool atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia después de concentrar su negocio en Norteamérica justo cuando el mercado inmobiliario estadounidense acumula tres años de debilidad. La menor compra de viviendas y las renovaciones más limitadas han reducido la demanda de electrodomésticos, afectando directamente las ventas y la rentabilidad de la compañía.
Los resultados del segundo trimestre reflejan esa presión. Las ventas netas disminuyeron cerca de 7% interanual y la empresa registró una pérdida ajustada de $0.21 por acción. Aunque las cifras mejoraron frente al primer trimestre, el director ejecutivo, Marc Bitzer, sostiene que la estrategia de recuperación comienza a mostrar señales positivas gracias a nuevos productos, mayores precios y un estricto control de costos.
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¿Por qué Whirlpool depende ahora casi por completo del mercado inmobiliario de EE. UU.?
Durante años, Whirlpool construyó una presencia global mediante adquisiciones en Europa, Asia y América Latina. Sin embargo, problemas en China, el impacto del Brexit y la salida de Rusia llevaron a la compañía a cambiar de rumbo.
Desde 2021 vendió su negocio en China y posteriormente transfirió sus operaciones europeas al fabricante turco Arçelik. Como resultado, 65% de sus ventas provienen actualmente de Norteamérica, la mayor concentración regional en casi dos décadas.
La estrategia buscaba enfocarse en mercados con mejores márgenes, pero también incrementó la dependencia de un sector inmobiliario deprimido por las altas tasas de interés. Esto ha favorecido que muchos consumidores opten por reparar sus electrodomésticos en lugar de reemplazarlos, reduciendo las ventas de productos nuevos.
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¿Qué riesgos financieros enfrenta Whirlpool mientras espera la recuperación del mercado?
La compra de InSinkErator por $3,000 millones en 2022 elevó la deuda neta de Whirlpool a más de $6,000 millones, justo cuando el mercado inmobiliario comenzó a deteriorarse.
Para fortalecer su balance, la empresa vendió parte de su filial en India, emitió nuevas acciones y suspendió un dividendo que había pagado durante 70 años, decisiones que golpearon la cotización bursátil y llevaron a que su deuda fuera rebajada a la categoría de bono basura por importantes agencias calificadoras.
Mientras tanto, competidores como LG y Samsung intensifican su presencia en Norteamérica. Whirlpool confía en que sus nuevos productos, los aumentos de precios y los aranceles a electrodomésticos importados ayuden a recuperar márgenes.
Para muchos inversionistas la recuperación dependerá, más que de su estrategia, de que el mercado de la vivienda en Estados Unidos vuelva finalmente a crecer, un factor que también influye en miles de empleos manufactureros y proveedores del sector.
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