Hay un movimiento en los tableros de Wall Street que los economistas más experimentados no logran descifrar por completo. Un rescate financiero coordinado logró sacar al yen japonés de su nivel más bajo en cuatro décadas, pero la forma en que se ejecutó la operación ha encendido todas las alarmas en los mercados globales.
Tras la acción conjunta entre Tokio y Washington, la moneda japonesa se disparó un 5%, pasando de un crítico piso de 163 yenes por dólar a rozar las 157 unidades. Sin embargo, el entusiasmo inicial duró poco: al abrir la semana, el impulso comenzó a desinflarse y volvió la cautela a las mesas de dinero.
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El misterio de los euros: ¿Por qué EE. UU. no usó dólares?
Lo que verdaderamente tiene a los analistas con la cabeza gira no es el monto del rescate, sino de dónde salió el dinero para financiarlo.
Tradicionalmente, para fortalecer el yen, Japón vende sus gigantescas reservas de dólares para comprar su propia moneda. Pero esta vez ocurrió algo insólito: reportes del mercado sugieren que el Tesoro de Estados Unidos habría vendido euros para respaldar la operación, una decisión que tomó por sorpresa a todo el sistema financiero.
“Si Washington evitó vender dólares, los inversionistas podrían interpretar que Estados Unidos está desesperado por impedir que Japón liquide sus bonos del Tesoro”, advierte Robin Brooks, economista de la Brookings Institution. De confirmarse esta hipótesis, la maniobra podría generar el efecto contrario y terminar destruyendo la confianza en el yen.
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Un parche temporal para una herida profunda
Para los gigantes bancarios de Wall Street, la intervención es apenas un espejismo si Tokio no corrige los problemas de fondo de su economía:
- UBS: Asegura que la estrategia del Banco de Japón tendrá un efecto muy limitado mientras la entidad mantenga un proceso gradual de alza de tasas y los rendimientos reales sigan en terreno negativo.
- ING: Sostiene que la fortaleza del dólar sigue siendo imbatible ante la expectativa de que la Reserva Federal pueda elevar aún más sus tasas, manteniendo atractivo el mercado de bonos estadounidense.
- HSBC: Sentencia que para ver un fortalecimiento duradero del yen se requerirán aumentos de tasas mucho más agresivos por parte de Tokio y una política fiscal menos expansiva.
En definitiva, la divisa japonesa no se sostiene hoy por la solidez de sus fundamentos, sino por el temor de los especuladores a una nueva intervención sorpresa. La gran pregunta que recorre las firmas de inversión es cuánto tiempo más podrá Washington sostener este juego de manos antes de que el mercado descubra el truco.
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