La inflación estadounidense ofrece señales de moderación, pero el deterioro del empleo está complicando la lectura de una economía que todavía presiona a millones de hogares. Para Israel Ortega, director de Alianzas Estratégicas de The LIBRE Initiative, esa combinación está lejos de representar el esperado aterrizaje suave.
La inflación anual de julio se situó en 3.4%, mientras la subyacente bajó a 2.5%. Sin embargo, el último reporte laboral mostró la pérdida de 23,000 empleos, un contraste que aumenta la presión sobre la FED.
“No, yo no diría que esto es un aterrizaje suave”, afirmó Ortega. Para considerarlo así, explicó, sería necesario acercar la inflación al objetivo del 2% sin sacrificar la fortaleza del mercado laboral.
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¿Por qué la FED está atrapada entre la inflación y la pérdida de empleos?
Ortega considera que la FED dispone ahora de cierto margen, “pero no mucho”. La desaceleración de los precios favorece mantener las tasas, mientras la pérdida de empleos aumenta los riesgos de conservar una política monetaria demasiado restrictiva.
A esto se suma Irán. “No podemos ignorar el impacto que la guerra en Irán está causando en el costo del petróleo”, advirtió.
El encarecimiento energético puede alimentar nuevamente la inflación, especialmente mediante la gasolina. Ortega señaló que su precio ronda los $4 por galón, algo que “tiene un impacto real para todas las familias, incluyendo las familias latinas en este país”.
Por eso considera que el banco central continúa en una posición complicada: “La FED sigue atrapada un poco”. Puede influir sobre la demanda mediante las tasas, pero no controlar directamente una crisis geopolítica o sus consecuencias energéticas.
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¿Por qué el costo de vida puede decidir el voto latino en las elecciones de medio término?
Para nuestro experto invitado existe todavía una brecha entre los indicadores económicos y lo que experimentan diariamente los hogares. The LIBRE Initiative ha realizado eventos y encuestas entre la comunidad latina y, según explicó, la principal preocupación continúa siendo “la economía, la inflación”.
La razón es sencilla: una inflación menor no significa que los precios estén bajando. Las familias continúan comprobándolo “cada vez que llenamos nuestro carro con gasolina, cuando vamos al mercado para hacer compras”.
Ese malestar adquiere especial importancia electoral. Ortega sostiene que “los votantes latinos están dispuestos a votar por cualquier partido político” y presentan menos lealtad partidista porque “al final los latinos están buscando soluciones”.
Eso coloca una responsabilidad particular sobre los republicanos, que controlan el Congreso y la Casa Blanca. “Tienen que ser muy concretos, muy directos en ese tema”, afirmó.
La inflación puede seguir descendiendo y Wall Street celebrar los datos, pero Israel Ortega advierte que el tiempo político corre más rápido. Si las familias no perciben mejoras en empleo, gasolina y costo de vida antes de noviembre, “el tiempo se va a acabar, va a venir la elección y pueden encontrarse en muchos problemas electorales”.
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